“Les diría a quienes no se han animado a hacer yoga que le den una oportunidad, porque hay beneficios espirituales y físicos. El yoga es lo que a veces necesitamos y no sabemos que lo necesitamos”, concluyó.
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Laura Hernández es instructora de yoga desde hace 12 años. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
En el Jardín Botánico de Tizatlán, Laura Hernández ha logrado crear un espacio en el que la tranquilidad y el bienestar se encuentran con la naturaleza. Como instructora de yoga con más de 12 años de experiencia, ha hecho del “pulmón” de Tlaxcala su lugar de enseñanza y conexión, así como un refugio tanto para ella como para sus alumnos.
Con una pasión genuina por el yoga, Laura comenzó su camino en este arte de manera personal, como muchos lo hacen al buscar su bienestar. “Empecé a venir solita a hacer yoga y cuando hice la convocatoria de las clases no estaba segura de que llegaran muchas personas, pero empezaron a llegar, las que yo considero, las personas correctas”, recordó en entrevista.
Desde sus primeros días, el espacio se llenó de personas que, además del ejercicio físico, también una conexión profunda con su ser interior y con la naturaleza que rodea el jardín. “Llegaron personas que necesitaban una instrucción más personal y amorosa, y aquí la encontraron porque además el espacio es hermoso y permite una conexión con la naturaleza endémica”, señaló.
El jardín botánico de Tizatlán reúne personas interesadas en la salud física y espiritual. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
El Jardín Botánico de Tizatlán se ha convertido en el lugar ideal para practicar yoga, pues, como afirma Laura, “aunque haya ruido, se te olvida”. Esto es un claro reflejo de la paz interior que se logra con la práctica, y cómo las personas que asisten al lugar encuentran una verdadera comunidad.
Su pasión por el yoga y su conexión con la naturaleza han sido parte fundamental de su vida desde que era niña. Laura nos contó que siempre fue vista como “la rara”, pero con el tiempo entendió que eso era precisamente lo que la hacía única. “Siempre traté de sentirme en conexión con la naturaleza y conforme fui creciendo empecé a recibir comentarios de que tengo algo especial para servir de guía”, dijo.
Hoy en día, sus clases de yoga son un punto de encuentro para muchos. Aunque su proyecto ha crecido, Laura mantiene su esencia y cercanía con cada uno de sus alumnos. Actualmente, imparte clases los martes, jueves y sábados de 9:00 a 10:00 horas, con una asistencia de hasta 10 personas por sesión.
El yoga es una práctica que tiene sus raíces en la India hace más de cinco mil años. Su objetivo es unificar el cuerpo, la mente y el espíritu a través de posturas físicas, respiración controlada y meditación.
Con el paso del tiempo, el yoga ha evolucionado, y hoy en día es reconocido en todo el mundo por sus numerosos beneficios. Entre ellos, se destacan la mejora de la flexibilidad, el fortalecimiento muscular, el alivio del estrés y la ansiedad, y el fomento de la concentración. Además, el yoga tiene efectos positivos en la salud física, como el fortalecimiento de los órganos internos, la mejora de la digestión, el equilibrio hormonal, y la regulación de la presión arterial.