Tendenciasjueves, 15 de mayo de 2025
La historia de las tapitas y el reciclaje que se convirtió en esperanza para niños con cáncer
Se pueden reciclar todo tipo de tapas siempre y cuando sean de plástico
Mónica Vargas

Las coloridas tapitas de plástico dejaron de considerarse basura para convertirse poco a poco en un recurso valioso para financiar tratamientos oncológicos en niños. Además de contribuir a la preservación del medio ambiente, hoy su reciclaje tiene beneficios sociales inmediatos, por lo que no es raro ver cada vez más contenedores en espacios públicos. Pero, ¿por qué tapitas y no otro tipo de plástico?
Las tapitas de refrescos, jugos y aguas embotelladas están hechas de polipropileno, un plástico altamente demandado por la industria. Aunque no tiene valor superior al de otros residuos plásticos, su tamaño compacto permite almacenar grandes cantidades en poco espacio y con más peso, lo cual las hace más benéficas para las recicladoras, sin mencionar que su variedad de colores facilita la clasificación en centros de procesamiento.

Actualmente, el kilogramo de tapitas, que equivalen aproximadamente a 200 piezas, se cotiza en 11 pesos, en promedio. Si bien la cifra es modesta, se multiplica cuando miles de piezas se reúnen cada día.
Cabe señalar que casi todas las tapas de plástico son útiles: de botellas de agua, refrescos, garrafones, medicamentos, productos de limpieza, aceites e incluso algunas jeringas. No importa si están rotas, sucias o mezcladas porque el reciclaje se encarga de todo. En las plantas recicladoras el plástico se separa, se lava, se tritura y se funde para transformarse en nuevas piezas útiles.
Además del beneficio ambiental, la recolección de tapitas en México se ha vinculado con el apoyo a niñas, niños y jóvenes diagnosticados con cáncer. Una de las organizaciones más reconocidas en esta labor es Banco de Tapitas, una asociación civil que transforma lo recaudado por la venta de plástico en tratamientos, medicamentos, traslados, ropa y otros apoyos esenciales para pacientes de entre 0 y 21 años.

En Tlaxcala, los puntos de acopio se han multiplicado. La mayoría de presidencias municipales son centros de acopio registrados y reciben tapitas de forma permanente, al igual que las facultades de la Universidad Autónoma de Tlaxcala y algunas dependencias públicas. Además, existen contenedores itinerantes y embajadores locales que reúnen tapas desde sus hogares y negocios.
Para conocer todos los puntos cercanos, la página web www.bancodetapitas.org ofrece un mapa actualizado y la opción de registrarse como recolector.
México es el país que más consume plástico a nivel América Latina, pero también es el país que más plástico recicla, por ende es un material muy necesitado por la industria en nuestro país. Reciclar tapitas es más práctico para transportar que hacerlo con otros materiales.