Tendenciasmartes, 3 de marzo de 2026
La hora del té, una herencia británica que conquistó al mundo
El té es una bebida china, pero Inglaterra fue la que popularizó un momento determinado para consumirlo
Mónica Vargas

Las cinco de la tarde es conocida como la hora del té, una tradición que nació como ceremonia social hace dos siglos. La tradición del afternoon tea se remonta al siglo XIX, en plena era victoriana; sin embargo, se ha adaptado a la cultura pop de todo el mundo.
La teoría más difundida atribuye su origen a Anna Russell, dama de compañía de la reina Victoria del Reino Unido. Ante la larga espera entre el almuerzo y la cena, que en aquella época se servía después de las 20:00 horas, la duquesa comenzó a solicitar una bandeja con té, pan y pequeños bocadillos para mitigar el hambre de media tarde.
Las reuniones privadas evolucionaron a encuentros sociales de etiqueta y, en consecuencia, nació una costumbre que, con el tiempo, se consolidó como referente del refinamiento británico, pues el té solía ser considerado un ingrediente exclusivo para la alta sociedad.

A diferencia de otras infusiones, el té se obtiene exclusivamente de las hojas y brotes de la planta Camellia sinensis, un arbusto originario de Asia. Todos los tipos de té (blanco, verde, amarillo, oolong, negro y oscuro) provienen de esta misma planta, diferenciándose principalmente por el grado de oxidación y procesamiento.
El té se originó en China, específicamente en la provincia de Yunnan, durante la dinastía Shang (1500-1046 a.C.), inicialmente como una bebida medicinal que resultaba de hervir hojas frescas en agua. Según la leyenda, el emperador Shen Nung descubrió la infusión accidentalmente en el 2737 a.C., cuando hojas cayeron en su agua hirviendo.
El auge del té en Inglaterra no puede entenderse sin la expansión comercial del Imperio británico. Desde el siglo XVII, compañías como Británica de las Indias Orientales impulsaron el comercio con Asia, particularmente con China e India, con lo que el té dejó de ser un artículo exótico para convertirse en una bebida popular en Europa.

Con el paso de los años, el ritual aristocrático de los británicos se adaptó a clases sociales más bajas. Surgieron entonces variaciones como el high tea, más contundente y asociado a la clase trabajadora, que se combinaba con platos calientes, además de pan, mantequilla y mermelada.
La hora del té quedó incrustada socialmente como ícono de la cultura pop para representar tanto la sofisticación aristocrática como la excentricidad, el cotilleo y la comodidad en el cine, la literatura y la televisión.
La hora del té tradicional implica una serie de reglas inamovibles: el té debe ser servido en tetera de porcelana, sándwiches pequeños de pepino o salmón, scones acompañados de crema y mermelada. La taza se sostiene con delicadeza, sin extender el dedo meñique, y la leche se sirve después del té.