La voz de ultratumba que estremeció a una familia de Totolac
Los difuntos no siempre abandonan este plano; así cuenta la historia que ocurrió en un domicilio de San Miguel Tlamahuco
Karla González
Magdalena y Sandra -hija y nieta de doña Irene, respectivamente- acudieron una tarde a regar las plantas y a dar de comer a los gatos de Irene, que repentinamente se quedaron huérfanos.
Con horror, las mujeres se dieron cuenta de que no había nadie en la casa, mientras la voz, a pesar de escucharse cada vez más lejos, seguía como un lamento: -“Buenas tardes comadritaaaaaaaa”-
A esta voz se le unió el profundo aullido de un perro que se encontraba afuera de la casa, lo que convirtió la escena en algo todavía más terrorífico.




























