Tendenciassábado, 22 de marzo de 2025
¿Por qué le llamamos americano al café? Esta es la historia de la bebida más consumida en el desayuno
Esta preparación se hizo popular en el siglo XX
Mónica Vargas
Esta preparación se hizo popular en el siglo XX
Mónica Vargas

El café americano es una de las preparaciones más populares en el mundo, pero lo más interesante de él es su nombre y la historia de dónde viene, así como qué lo distingue de un espresso, que es la carga típica que se obtiene del grano. Aunque ambos tienen la misma materia prima, su preparación y sabor son completamente distintos.
La historia del café americano se remonta a la Segunda Guerra Mundial. Los soldados estadounidenses, acostumbrados a un café suave y ligero de filtro en casa, encontraban el espresso europeo demasiado fuerte y concentrado. Para hacer la bebida más parecida a la que tomaban en Estados Unidos, comenzaron a añadirle agua caliente para obtener una versión menos intensa, pero con el mismo contenido de cafeína.
Otra teoría sugiere que fueron los propios italianos quienes comenzaron a ofrecer esta versión de café diluido a los turistas estadounidenses, llamándola “café americano”. Con el tiempo, la bebida se volvió parte del menú de cafeterías en todo el mundo.

Aunque ambos cafés se elaboran con los mismos granos, la principal diferencia está en su preparación. El espresso se hace con agua caliente a alta presión a través del café molido, lo que da como resultado una bebida concentrada con cuerpo denso y sabor fuerte. En cambio, el café americano se obtiene al añadir agua caliente a un espresso, lo que da una taza más grande y con menor intensidad.
A pesar de su diferencia en sabor y volumen, el contenido de cafeína en ambas bebidas es similar. Lo que cambia es la manera en que se percibe el sabor: mientras el espresso tiene un perfil más intenso con notas marcadas, el americano es más ligero y fácil de beber.

Luego de las declaraciones del presidente de Estados Unidos sobre la imposición de aranceles a nuestro país, surgieron muchas campañas en redes sociales para fortalecer el orgullo nacional y como respuesta chusca al mandatario. Una de ellas fue llamar “café mexicano” al espresso diluido, pues en el país vecino del norte no se cosecha el grano fundamental de la bebida, mientras que México es uno de los grandes productores del mundo.
Otras versiones propusieron favorecer la tradición gastronómica del país con su propia receta ancestral. La versión mexicana de esta bebida popular en las mañanas, es el café de olla. Este se caracteriza por prepararse en olla de barro y por estar especiado con piloncillo y canela.
Para preparar un café americano de calidad es fundamental elegir granos de buena procedencia. El tueste medio es el más recomendable, puesto que mantiene un equilibrio entre acidez y dulzura sin ser demasiado amargo
El agua debe estar caliente pero no hirviendo, idealmente entre 80 y 90 grados Celsius, para no alterar el sabor del café. Es recomendable probarlo sin azúcar ni leche para apreciar mejor sus notas naturales