Velas de la abundancia, lo más solicitado entre ambulantes de Tlaxcala
Para el ritual de las 12 velas es necesario llevarlas a bendecir en la última misa del año o la primera del siguiente
Para el ritual de las 12 velas es necesario llevarlas a bendecir en la última misa del año o la primera del siguiente

Mónica Vargas
En la última noche del año tiene lugar el ritual de las 12 velas, una práctica que mezcla superstición y religiosidad sustentada bajo la esperanza de iluminar el camino del año que está por comenzar.
Colocadas en fila, en círculo o alrededor de una canasta, las velas representan los doce meses del año. Cada una se enciende con un deseo específico como salud, trabajo, amor, estabilidad, abundancia o paz.
La llama, según la creencia popular, actúa como un canal entre la intención personal y el porvenir. De hecho, desde las civilizaciones prehispánicas hasta las culturas europeas, la luz ha simbolizado purificación, protección y renovación. En tradiciones cristianas, las velas representan la fe y la guía espiritual; en prácticas esotéricas, la llama es vista como un medio de transformación energética.

La costumbre de las 12 velas para Año Nuevo tiene influencias tanto religiosas como populares, pues el número doce, presente en los meses del año, los signos zodiacales y los apóstoles, refuerza la idea de totalidad y equilibrio.
Tradicionalmente, cada vela tiene un color y un significado asociado. El blanco se utiliza para la paz y la armonía; el amarillo, para la prosperidad económica; el rojo, para el amor y la vitalidad; el verde, para la salud; el azul, para la tranquilidad; y el morado, para la espiritualidad y la transformación.
Sin embargo, como ocurre con otras tradiciones de fin de año, el ritual se ha diversificado. Actualmente se pueden encontrar velas de otros colores. Incluso las hay en formas específicas como las de una oveja de la abundancia o en forma de manzana, que representan los frutos del Edén.

También existen variantes en la forma de llevar a cabo el ritual que van desde encenderlas una por una a la medianoche, hasta prender una cada mes durante el año o hacerlo de manera simultánea mientras se formulan los deseos en silencio.
Durante diciembre, la venta de velas se incrementa notablemente en mercados, tiendas religiosas y comercios esotéricos. El precio de las velas sencillas oscila entre los 10 y 25 pesos por pieza, mientras que los paquetes de 12 velas de colores pueden encontrarse desde los 80 hasta los 200 pesos, dependiendo del tamaño, la calidad de la cera y la presentación.
Existen también velas aromáticas o ritualizadas, con esencias y mensajes grabados, cuyos precios pueden superar los 400 pesos. De acuerdo con comerciantes ambulantes instalados en la explanada Cuauhtémoc de Apizaco, este año bajaron el costo de manera homogénea porque las familias ahora “cuidan más el dinero”.

Junto con las uvas se venden las bolsas de semillas de la abundancia, que consta de un costalito con lentejas, frijol, maíz, trigo, garbanzos, entre otras semillas que, tradicionalmente, se consideran un amuleto para atraer la prosperidad al hogar.
Estos costalitos, que se ofertan desde 10 pesos, se acompañan de una imagen religiosa como la Sagrada Familia, la Virgen María, el Niño Dios o algún santo del cual el hogar sea devoto, pues la idea es mantenerlo en un sitio común.
Si bien desde la Edad Media europea se registra la tradición del viacrucis, nuestro país lo adoptó con un realismo particular