Reforma Judicial y democracia, ¿Qué sigue?
‘La democracia representativa se refuerza y profundiza con la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía en un marco de legalidad...’
Por ello, vale la pena preguntarse: ¿Qué sigue? Una interrogante difícil de resolver y que demanda respuestas concluyentes y contundentes.
Aquí es donde el Poder Judicial tiene una tarea fundamental a la que no puede ser ajeno. Le corresponde no solo acompañar, sino garantizar que la incorporación de los nuevos juzgadores se dé de forma oportuna y en las mejores condiciones.
Se trata de dotar de herramientas, pero también de convicciones. No basta con saber Derecho, hay que saber juzgar con sentido de responsabilidad y conciencia.
Lo que sigue, en suma, es un proceso institucional serio, honesto y decidido para traducir la voluntad ciudadana en mejoras concretas de la función judicial. Nos toca construir puentes entre el resultado electoral y la calidad jurisdiccional.
No es una tarea menor, pero es una tarea necesaria, porque cuando realmente se escucha a la sociedad, los cambios se observan.
Si algo queda después de este proceso extraordinario, es que en nosotros recae garantizar la justicia, bajo nuevos parámetros de exigencia, y no podemos permitirnos defraudar la confianza que en nosotros han depositado.













