Apocalyptica sacude el Teatro Morelos con tributo a Metallica
La agrupación finlandesa abrió con Ride the Lightning y provocó que el público se levantara en Enter Sandman
Noe Álvarez Pascual / El Sol de Toluca
El teatro Morelos, en Toluca, quedó a oscuras y, sin anuncio previo, comenzaron los primeros acordes de Ride the Lightning, lo que marcó la entrada directa de
No hubo introducción ni intervención inicial; la conexión surgió desde el reconocimiento del tema y la memoria colectiva.
Algunos asistentes alzaron el celular para registrar el momento y otros permanecieron de pie sin dejar de seguir la melodía, mientras la agrupación enlazaba sin pausa For Whom the Bell Tolls, interpretada con la misma intensidad y sostenida por la respuesta del público.
Desde el escenario, los integrantes de Apocalyptica reconocieron que el concierto fue uno de sus favoritos en lo que va del año, que lo disfrutaron y que Toluca los recibió bien; no extendieron la declaración y retomaron la ejecución de inmediato.
Apocalyptica, que inició interpretando clásicos del metal únicamente con chelos, presentó en el Teatro Morelos el formato que aplican desde 2024 con tres violonchelos en escena y batería como único acompañamiento.
Durante el repertorio incluyeron The Call of Cthulhu, pieza instrumental inspirada en el universo literario de H. P. Lovecraft y perteneciente a la adaptación del álbum Ride the Lightning.
También interpretaron St. Anger con estructura seca y sin intervención vocal, lo que mantuvo la atención del público, que permaneció de pie.
Asimismo formaron parte de la presentación Master of Puppets, Seek & Destroy y Blackened, temas que reforzaron la participación colectiva antes del encore.
Regresaron al escenario para interpretar One como cierre definitivo; los tres chelos se ubicaron al frente y el público entonó la melodía desde su lugar y sostuvo la reacción hasta el último compás.
En ese momento, Perttu Kivilaakso, uno de los integrantes, habló brevemente al término del tema y expresó que la respuesta de la audiencia le provocó lágrimas.
La presentación avanzó como un bloque continuo sustentado en la precisión de los arreglos y apoyado en efectos visuales que acompañaron cada transición.
No fue necesario hablar entre canciones y, desde el arranque, el vínculo con el público se mantuvo sin interrupciones.






























