Semillas y ocoxal, materia prima para elaboración de joyería artesanal
La artesana Josefina Ramón Maíces, comparte parte del proceso que utiliza para unir materiales como lentejas, frijoles, chícharos, granos de café, madera e hilo y transformarlos en accesorios únicos
Elizabeth Ríos
Maíces, lentejas, frijoles, chícharos y hasta granos de café adornan los collares que cuestan entre 100 y 200 pesos, los cuales permiten obtener una fuente de ingresos a la propietaria de la marca local ‘Tlaly’.
‘Yo hago joyería con ocoxal y con varias semillas que recolecto de diferentes lugares, utilizo madera y también hago tejidos en punto de cruz o de otros para complementar los collares, este producto no se encuentra en ningún otro lado y cada pieza es única’.
Las semillas requieren tratamiento especial
El proceso de tratamiento de las semillas toma hasta una semana y media, pues además de ser cocinadas, en algunos casos, deben pasar por un secado al sol para garantizar que no tengan plaga en su interior.
Algunas piezas pueden tardar hasta semanas para completarse
En total, toma cerca de dos semanas o poco más la elaboración de un collar, mientras que el tiempo invertido en una pulsera se reduce a casi la mitad.
En el caso de los aretes el tiempo es mucho menor en algunos casos, pues lo más ‘laborioso’ es la perforación de los granos de café o el recordado en la corteza de coco, entre otros materiales.
‘Los aretes son diversos, hay unos que tienen caracoles que encontramos en el campo, otros tienen la cascarita del pistache, ahora si que lo que otros ven como basura yo los considero materia prima para mis artesanías’.





























