Arte en el aire: danza aérea combina fuerza y precisión
Nació como un arte circense, pero se consolida hoy como una disciplina deportiva completa que técnica y concentración
Humberto Ávila / El Sol de Toluca
Al paso de los años, la danza aérea ha mantenido la combinación de danza contemporánea, ballet, acrobacias, artes circenses y teatro, creando coreografías suspendidas en el aire mediante el uso de telas, aros o trapecios.
Pero también requiere fuerza, flexibilidad, equilibrio y control corporal, cualidades que la colocan entre las disciplinas más completas dentro del ámbito de los deportes aéreos.
Para el público, las rutinas parecen ligeras y elegantes, pero detrás de cada movimiento hay horas de entrenamiento físico. Cada presentación combina trabajo aeróbico, fuerza funcional y control de la respiración.
Arte en el aire, una práctica costosa
Mantener esta disciplina puede implicar un gasto mensual de entre 3,000 y 6,000 pesos, dependiendo del nivel, el lugar y la frecuencia de entrenamiento.
En academias privadas del Valle de Toluca, las clases de dos sesiones semanales oscilan entre 2,500 y 3,500 pesos mensuales.
“En colonias populares ronda los 950 pesos, en La Asunción llega a 1,300, y en Santa Fe supera los 3,000”, detalló Mararely Rodríguez Deloya, entrenadora de Metepec, en entrevista para El Sol de Toluca.
En contraste, en la UAEMex la enseñanza es gratuita. “Tenemos grupos de dos horas con orientación nutricional incluida, sin costo para los alumnos”, señaló García Sánchez.
Fusión entre arte y deporte
Aunque la preparación física es rigurosa, la danza aérea mantiene su esencia escénica. “Lo deportivo no excluye la parte artística, al contrario, la potencia”, señaló Rodríguez.
Las exhibiciones públicas integran técnica, iluminación y expresión corporal, lo que permite conservar el carácter artístico que dio origen a esta disciplina.
Más que una práctica física
Para ambas entrenadoras, la danza aérea trasciende el ámbito deportivo. “Es una forma de vida que enseña disciplina, libertad y autoconocimiento”, coincidieron.
El proceso de aprendizaje combina fortaleza física y crecimiento personal, pues exige compromiso, paciencia y confianza.
Entrenamiento desde el suelo
Antes de subir a las telas o al aro, los alumnos realizan rutinas en el piso que incluyen flexiones, abdominales, escaladas y amarres.
“Primero deben dominar su cuerpo, porque arriba no hay margen de error”, comentó García Sánchez.
La preparación se complementa con sesiones de yoga y estiramientos progresivos, hasta lograr giros, caídas y figuras suspendidas.
Concentración y autoconfianza
La preparación mental es clave. “Estar en el aire te obliga a estar presente, a soltar el miedo y confiar en tu cuerpo”, explicó Rodríguez Deloya.
Esa conexión entre mente y cuerpo ha hecho que la danza aérea se use también como herramienta emocional y terapéutica.
El cuerpo como instrumento principal
En esta disciplina, el cuerpo es el medio de expresión y el instrumento de trabajo. “Es impresionante ver cómo alguien que no podía sostenerse del todo logra después ejecutar figuras completas”, destacó Rodríguez.
Seguridad como prioridad
Los entrenamientos se realizan bajo protocolos estrictos. “No se sube sin colchoneta ni sin tener amarres de seguridad certificados”, precisó Rodríguez.
En los espacios formales se revisan los puntos de anclaje y se mantiene la supervisión constante del instructor.
Beneficios integrales
El entrenamiento mejora la fuerza, la coordinación y el control corporal. “Es un deporte muy completo porque involucra todo el cuerpo”, dijo Rodríguez.
También ayuda a liberar tensiones, regular el sueño y mejorar el estado de ánimo. “Superar la altura y ver tu propio progreso cambia tu mentalidad”, añadió García Sánchez.
Equipamiento y vestuario
La práctica requiere materiales especializados. Las telas, aros y colchonetas deben revisarse y certificarse constantemente para garantizar la seguridad.
Una tela profesional cuesta entre 2,000 y 3,500 pesos, y una lira o aro aéreo puede alcanzar los 5,000.
Al sumar equipo, transporte y mantenimiento, la inversión suele ser constante. “Si agregas fisioterapia, alimentación o certificaciones, el costo se incrementa todavía más”, indicó Rodríguez.
Becas y expansión del acceso
Pese a los costos, algunas escuelas buscan hacer más accesible la disciplina. “La escuela que tengo y que se ha expandido ofrece descuentos de hasta el 50% para estudiantes con dificultades económicas”, comentó Rodríguez.
Además, su proyecto cuenta con una sede en Malinalco, donde otorgan becas a niñas, jóvenes y mujeres adultas interesadas en la práctica.

































