Daniela Ríos
Desde 2019, Benita Ornelas integra la colectiva Uniendo Esperanzas y busca a su hijo Fernando Iván. En su experiencia, uno de los principales obstáculos para localizar a personas desaparecidas es la falta de coordinación entre instituciones encargadas de impartir justicia.
Como muchas madres buscadoras, Benita ha tenido que investigar por su cuenta para encontrar alguna pista que le permita dar con el paradero de su hijo.
El inicio de la búsqueda
El 21 de julio de 2019, Fernando Iván, de 21 años, desapareció en Ecatepec. El joven estudiaba la preparatoria y trabajaba como guardia de seguridad privada en una empresa ubicada en la colonia Ciudad Oriente, en Xalostoc.
La última vez que fue visto fue a la altura del Puente de Fierro, que atraviesa el Gran Canal del Desagüe. Desde ese punto tomaría una combi hacia Tulpetlac, donde vivía con su familia, pero nunca llegó a su casa.
Tras su desaparición, Benita acudió a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), donde se emitió un boletín de urgencia de persona no localizada con folio ODI/ECA/A/074/2019. Desde entonces, no ha dejado de buscarlo.
Convertirse en madre buscadora
Con el paso del tiempo, Benita se convirtió en madre buscadora. Durante su proceso de búsqueda ha participado en rastreos en distintos lugares.
Ha removido desechos extraídos de canales de aguas negras, excavado en predios, buscado en cárceles, hospitales y morgues. Incluso ha aprendido a utilizar redes sociales para ampliar las posibilidades de encontrar información.
Gracias a estas acciones, ha logrado localizar restos humanos y también a personas con vida.
Recuerda que en su primera incursión en campo encontró restos óseos en un canal de aguas negras. En ese momento, dijo, pensó en la madre de esa persona.
“Quizá esa madre ya no tenía esperanza de encontrar a su hijo o a su hija”, recordó. Con el paso del tiempo, explicó, el sentido de la búsqueda cambia.
“Hemos aprendido que no buscamos a uno, sino que buscamos a todos. A veces somos los instrumentos que Dios eligió para regresar a alguien con su familia y devolverle la identidad que le arrebataron”.
De acuerdo con Benita, durante los años de trabajo de la colectiva han localizado cerca de 200 restos, principalmente en canales y campos de Tequixquiac y Ecatepec.
Los riesgos en las búsquedas
Aunque su colectivo no ha recibido amenazas directas, Benita señaló que toman precauciones y no difunden públicamente los sitios donde realizan búsquedas. En algunas ocasiones, explicó, han llegado a lugares donde encuentran la tierra recientemente removida, lo que interpretan como señal de que alguien sabía que se realizaría un rastreo.También han conocido casos de amenazas contra buscadoras en otros estados.
“Las compañeras nos dicen: por ahorita no vengan porque estamos siendo perseguidas”, relató.
Incluso han sabido de casos en los que personas engañan a madres buscadoras ofreciéndoles información sobre sus familiares desaparecidos para hacerlas salir de sus estados y luego interceptarlas.
Falta de coordinación entre autoridades
Para Benita, más que indolencia, uno de los principales problemas es la falta de coordinación entre instituciones.
Explicó que colaborar entre estados suele ser complicado y que muchas veces las autoridades se deslindan de los casos.
“Se echan la bolita. Si yo vivo en Ecatepec y mi familiar desapareció en Pachuca, me mandan de un estado a otro y no nos brindan la atención”, dijo.
También mencionó que algunas búsquedas han sido suspendidas porque las autoridades negaron permisos o no enviaron personal de seguridad.“Lo único que queremos es el apoyo de las instituciones. Ellos están por un salario o por vocación; nosotras estamos aquí por el destino, por la delincuencia”, expresó.
El 8 de marzo y las madres buscadoras
Sobre la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Benita señaló que para muchas madres buscadoras no hay motivos de celebración. Afirmó que algunas colectivas han sido rechazadas en marchas feministas por buscar a familiares varones.
“Yo busco a un hombre y por esa razón me rechazan. No se ponen a pensar que soy una madre, una mujer que necesita ser escuchada”, lamentó.
Desapariciones en el Estado de México
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), el Estado de México encabeza la lista nacional con 14 mil 772 personas desaparecidas.
Municipios como Ecatepec, Toluca, Nezahualcóyotl, Atlautla y Chimalhuacán concentran el 63% de los casos.
Entre las víctimas también se registra un alto número de mujeres adolescentes de entre 12 y 17 años.