Cafeterías de Paseo Colón, en jaque por carga fiscal y nueva competencia
Enfrentan presión económica por el aumento de impuestos y obligaciones patronales, en un contexto donde también se prevé la apertura de una sucursal de Starbucks en este corredor de Toluca
Ximena García
La cercanía con escuelas, oficinas, hospitales y zonas habitacionales permitió que el café se integrara a la rutina diaria de estudiantes, trabajadores y familias, lo que dio viabilidad a proyectos pequeños y medianos que apostaron por la formalidad.
Un corredor que creció con públicos diversos
La avenida concentra públicos de distintas edades y perfiles, lo que permitió el desarrollo de propuestas diferenciadas que van desde cafés de especialidad hasta opciones de consumo rápido.
La empresaria explicó que esta variedad ha sido clave para que los negocios convivan sin competir de manera directa, ya que cada uno atiende necesidades específicas.
En ese sentido, la llegada de una nueva cafetería no necesariamente desplaza a las existentes, siempre que los segmentos de mercado se mantengan diferenciados.
“Cada negocio atiende públicos distintos y necesidades distintas. Hay quienes buscan comodidad, otros una oferta más gourmet y otros algo rápido y accesible. Esa diversidad es la que permitió que Paseo Colón creciera como corredor cafetero”.
La llegada de Starbucks y su impacto real
La próxima apertura de una sucursal de Starbucks ha generado expectativa entre consumidores y comerciantes, aunque desde los negocios locales se observa como un elemento más dentro de un proceso de transformación comercial.
Cruz Limón señaló que la cadena internacional responde a una lógica de expansión basada en estudios de mercado y zonas con dinamismo económico.
De acuerdo con información de la propia empresa, Starbucks planea expandir su presencia en México hasta alcanzar, durante 2026, alrededor de mil sucursales, lo que implica la apertura de nuevos establecimientos en distintas ciudades y zonas del país.
Al respecto, Ana Cruz explicó que la diferencia principal entre una franquicia multinacional y una cafetería local radica en el nivel de estandarización e industrialización de los productos, así como en el modelo de atención.
“Es un negocio completamente distinto. Hay personas que buscan productos estandarizados y hay otras que prefieren lo artesanal, lo local y el trato cercano. Son segmentos diferentes”.
Aunque también hay voces en contra que ya en el corredor se encuentran cafeterías incipientes que podrían estar en riesgo por la pérdida de clientes.
“Hay unas que están muy establecidas, ya la gente las busca, pero otras que apenas están empezando y que no tienen cómo competir con una cadena multinacional, estamos nerviosos, dependemos de nuestros sueldos”, añadió un mesero de la zona.
La presión fiscal como principal amenaza
Más allá de la competencia comercial, la directora advirtió que el verdadero riesgo para las cafeterías pequeñas y medianas es la presión económica que implica mantenerse en la formalidad.
El aumento al salario mínimo, los impuestos y las obligaciones patronales han elevado los costos de operación, especialmente para negocios que requieren varios empleados para funcionar.
“Es mucho más difícil sostener un negocio formal con uno, cinco o diez empleados cuando la carga fiscal sigue aumentando. Esa es la amenaza real para los pequeños emprendimientos”.
Comunidad y consumo en un entorno presionado
En este contexto, los propietarios de cafeterías consideran que el consumo local y la permanencia de la comunidad serán factores clave para la supervivencia del corredor.
La compra de insumos a proveedores locales y la generación de empleos formales forman parte de un ecosistema económico que, advierten, se debilita cuando los negocios no logran sostenerse.































