Cientos de pesos gastan las personas en vestir su Niño Dios
Para los creyentes es un acto de fe y devoción
Paola Montoya / El Sol de Toluca
Este 2 de febrero miles de creyentes católicos llegarán a la iglesia acompañados de su Niño Dios, aunque antes de llevarlo la tradición religiosa marca que deben ser vestidos
Por lo anterior es que este fin de semana decenas de comerciantes dedicadas a ofertar ropones y vestimentas se colocaron en plazas y espacios públicos donde llegaron las personas en búsqueda de un nuevo atuendo.
El Sol de Toluca recorrió algunos de estos puntos de venta para saber cuáles son los precios que actualmente pagan los religiosos con el objetivo de arropar a sus niños.
El precio de un ropón este año puede superar los $600, se trata de una vestimenta decorada con detalles hecho a mano, decoraciones en colores dorados o plateados, como aquellos que suelen usar los pequeños cuando son bautizados en el catolicismo.
Aunque también se pueden encontrar mamelucos hechos con tela polar que se ofertan entre $135 y $200; conjuntos de chambrita y pantalón tejido con estambre que se venden desde $250 hasta $300.
En algunos lugares tienen a la venta pequeños pantalones de vestir, camisas de cuadro, que van acompañados de zapatos de agujetas y boinas; un atuendo que para algunas personas pareciera ser "moderno".
"Lo normal es vestir al niño Dios con ropita blanca, con un roponcito de algún color bajito, sin tantas piedras", comentó una señora.
Hay que recordar que esta información también es compartida por la iglesia ya que hay familias que deciden vestirlos con playeras de algún equipo de fútbol, personajes de películas o series.
¿Por qué se visten el Día de la Candelaria?
Según algunos libros de historia, la tradición viene de los escritos de la Biblia, donde se menciona que 40 días después de dar a luz, las mujeres debían presentar su hijo ante Dios para su purificación y consagración.
Aunque en un principio la costumbre no iba acompañado de un cambio de atuendo, con el paso de los año, los mexicanos lo comenzaron a aplicar como una expresión de fe, señalan los historiadores.
Cabe resaltar que de acuerdo con líderes católicos, no es necesario modificar la ropa del niño Dios cada año, idea que algunas personas han retomado.
"No todos los febreros le compro ropita a mi niño, a veces se puede y a veces no. Yo pienso que lo importante es llevarlos a misa", dijo una mujer que después se alejo con su niño Dios cargado con un chal sobre su pecho.




























