Cobros “voluntarios” y amenazas: la otra cara de los franeleros en el centro de Cuautitlán
Vecinos y visitantes denuncian cuotas fijas, agresiones y daños a vehículos; franeleros aseguran que el pago es opcional y que operan bajo una asociación.
Vecinos y visitantes denuncian cuotas fijas, agresiones y daños a vehículos; franeleros aseguran que el pago es opcional y que operan bajo una asociación.

Alan Jimenez
Estacionarse en la vía pública dentro del primer cuadro de Cuautitlán se ha convertido en una experiencia marcada por la incertidumbre y el temor para automovilistas, quienes denuncian cobros obligatorios y presuntas represalias cuando se niegan a pagar las cantidades que exigen franeleros en zonas que, aseguran, son de libre estacionamiento.
En entrevista exclusiva con El Sol de Toluca, Magdalena Ortiz relató que la semana pasada intentó dejar su vehículo a un costado del mercado municipal, donde un franelero le exigió un pago mínimo de 40 pesos. Al negarse y retirarse del lugar, el sujeto presuntamente le propinó una patada a su automóvil, situación que la llevó a hacer pública su inconformidad.
Otro caso fue compartido por Rosario Hernández, quien se estacionó frente a la Catedral de San Buenaventura, en las inmediaciones del Parque de la Cruz. De acuerdo con su testimonio, al llegar le solicitaron 25 pesos “por lo que dura una misa”. Ella respondió que daría una cooperación voluntaria; sin embargo, al salir de la celebración religiosa se percató de que su vehículo tenía las cuatro llantas desinfladas. Al reclamar, el franelero negó cualquier responsabilidad, por lo que decidió retirarse del lugar.
Ambos testimonios coinciden en la confusión que enfrentan los automovilistas respecto a si el pago es voluntario o si existe una cuota fija. “No sabes si son 20, 30 o 40 pesos. No hay claridad y eso genera miedo”, señaló uno de los afectados durante un recorrido realizado por este diario en la zona centro del municipio.
Durante el mismo recorrido, Daniel, un ciudadano que prefirió no proporcionar su apellido, comentó que suele evitar estacionarse en zonas donde hay presencia constante de franeleros. “Uno prefiere buscar lugares donde casi no haya gente para evitar problemas”, explicó mientras esperaba a familiares que realizaban compras.

Por su parte, Christian Uriel, quien se identificó como franelero en el Jardín Principal de Cuautitlán, aseguró que los cobros no son obligatorios. “Todo es voluntario. Si quieren te dan y si no, no. No se les exige nada”, afirmó. Señaló que labora de lunes a domingo, desde las 8:00 de la mañana hasta entrada la noche, y que las aportaciones suelen ser de dos, cinco o hasta diez pesos.
No obstante, reconoció que forman parte de una asociación que les permite operar en la zona, por la cual pagan una cuota semanal de 80 pesos. “Es para poder seguir trabajando”, explicó, aunque no precisó si cuentan con una autorización formal por parte del ayuntamiento.
A pesar de la gravedad de los hechos denunciados, las personas afectadas reconocieron que no han presentado denuncias formales ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, principalmente porque consideran que el trámite es complicado y desgastante. De acuerdo con los testimonios recabados, acudir a denunciar implica esperas prolongadas que pueden extenderse hasta dos o tres horas, sin la certeza de que el proceso avance con rapidez, lo que desincentiva a las víctimas a iniciar una carpeta de investigación.
Las denuncias ciudadanas contrastan con la versión de los franeleros y reavivan el debate sobre la falta de regulación, la ausencia de vigilancia en zonas de alta afluencia y la necesidad de que las autoridades municipales definan con claridad qué espacios son de libre estacionamiento y qué mecanismos existen para evitar abusos contra automovilistas.

Mientras tanto, vecinos y visitantes exigen mayor presencia de autoridades y acciones concretas que garanticen seguridad, certeza y el respeto al espacio público en el centro del municipio.