Colectivo de madres buscadoras hallan restos humanos en el Ajusco
El hallazgo confirma lo que las familias han denunciado por años: en los bosques del Ajusco y el Estado de México podrían encontrarse muchas más víctimas de desaparición
Ximena García
Desde el inicio de la jornada, las familias han recorrido estos parajes con la esperanza de encontrar pistas sobre sus seres queridos, aunque en el fondo, la esperanza es encontrarlos con vida.
Al respecto, la representante del colectivo Flores en el Corazón, Elizabeth Machuca Campos, explicó que la jornada ha sido agridulce.
El hallazgo de estos restos confirma lo que las familias han denunciado por años: en los bosques del Ajusco y el Estado de México podrían encontrarse muchas más víctimas de desaparición.
Para quienes buscan, la prioridad ahora es que las autoridades agilicen los peritajes forenses para identificar a quién pertenecen los restos y entregarlos a sus familias.
Falta de apoyo institucional y el peso de la búsqueda
‘De Fiscalía de la Ciudad de México no hay ningún apoyo. Han venido familias de allá a buscar a sus seres queridos, y también destacar que la Comisión Nacional de Búsqueda es la que debería coordinar y no está aquí’, señala Machuca.
El esfuerzo de los colectivos no se limita a recorrer montes y barrancos; también incluye visitas a anfiteatros, hospitales y carreteras en busca de cualquier indicio. La esperanza que los mantiene en movimiento es, al mismo tiempo, una carga pesada.
El Ajusco y el Edomex: una gran fosa clandestina
El Ajusco ha sido señalado desde hace tiempo como un sitio recurrente para la inhumación clandestina de cuerpos. Sin embargo, la búsqueda actual ha revelado que el problema no es exclusivo de la Ciudad de México.
‘Ajusco se ha vuelto, y ya estamos comprobando que no solo Ajusco, también el Estado de México, una fosa clandestina’, advirtieron las familias.
En esta búsqueda se han documentado minuciosamente todas las evidencias encontradas: prendas, zapatos y otros objetos que podrían ayudar a la identificación de los restos.
Aunque los hallazgos refuerzan la urgencia de continuar con estas búsquedas, la pregunta es la misma: ¿cuántos más están aún en estos bosques sin ser encontrados?
El sacrificio de las familias
Detrás de cada persona que camina el Ajusco con la mirada fija en el suelo, buscando una señal con una pala, un pico o una vara, hay una historia de lucha y sacrificio.
Las familias no solo enfrentan la incertidumbre de no saber dónde están sus seres queridos, sino que también renuncian a su estabilidad económica y familiar para seguir buscando.
‘Nos cuesta dejar a nuestras familias, nuestros trabajos. Muchos pierden días laborales y algunos hasta enfrentan amenazas de despido. Pero eso no les importa, lo que les interesa es encontrar a sus familiares’, revelaron.
La mayoría de quienes buscan son mujeres: madres, hermanas, hijas. Sin embargo, cada vez más padres se suman a la lucha. En este colectivo no hay distinciones de género, porque el dolor de la ausencia no conoce de límites.































