Del recuerdo al retrato, así trabajan los peritos de retrato de la FGJEM
Con 34 años de experiencia, René Sánchez Lima es uno de los dos peritos de retrato hablado que atienden casos en toda la entidad, donde sus dibujos han servido como punto de partida para cientos de investigaciones
Ximena García
Su trabajo no consiste únicamente en trazar un rostro. Antes de cualquier línea, hay una conversación, una entrevista previa que busca ordenar recuerdos y distinguir entre ver, observar, identificar y describir.
En ese proceso, el dibujo se convierte en una herramienta para traducir la memoria en una imagen que pueda ser útil para policías, ministerios públicos y, en ocasiones, para los propios familiares que buscan respuestas.
Más de 30 años de oficio en un área especializada
Su cobertura no se limita a una región específica, sino que se extiende a cualquier punto donde una investigación necesite un retrato elaborado a partir del testimonio humano.
Del dibujo a mano alzada a los sistemas digitales
Cuando René inició su carrera, el retrato hablado se realizaba completamente a mano alzada, apoyado únicamente en la descripción directa de la víctima o testigo.
Hoy, el trabajo se apoya también en sistemas digitales como el CARAMEX, un programa institucional que permite combinar distintos rasgos fisonómicos para obtener una imagen compuesta.
Sin embargo, el perito subrayó que ninguna herramienta funciona por sí sola si no existe una base sólida de experiencia y conocimiento anatómico.
“Siempre se le dice a la víctima que el retrato hablado es una aproximación. No es una fotografía, pero sí reúne características muy similares a lo real. Lo que buscamos es un parecido que sirva como base para la investigación”.
El proceso detrás de un retrato hablado
El proceso, dijo, dura un promedio de una hora y media, dependiendo del delito y del estado emocional de la persona que participa.
Al final, es la propia víctima o testigo quien asigna un porcentaje de similitud al retrato, que generalmente oscila entre 75 y 90%, y firma su conformidad.
Efectividad y casos que dejaron huella
A lo largo de su trayectoria, René ha participado en investigaciones donde los retratos elaborados contribuyeron a la identificación y detención de agresores.
Aunque evitó precisar cifras, señaló que en delitos como violación o secuestro se han logrado coincidencias altas entre el retrato y la imagen del presunto una vez detenido, lo que incluso ha sido valorado en juicios orales.
Uno de los casos que recuerda ocurrió en la zona del valle de México, donde varias menores de edad fueron víctimas de agresiones sexuales.
En ese expediente se realizaron varios retratos con niveles de similitud cercanos 80 y 90%, a partir de las descripciones proporcionadas por las víctimas, siempre con la participación de sus familiares.
“Ahí uno se da cuenta del peso de la experiencia. Cuando después ves la foto del presunto o lo ves en juicio, dices sí se parece mucho. Pero eso también depende mucho de la información que aporta la víctima”, comenta.
Más allá de los delincuentes, devolver identidades
En estos casos, el proceso se realiza con apoyo directo de los familiares, quienes aportan fotografías y comparan rasgos con parientes cercanos.
A partir de esas referencias, se construye una imagen aproximada que puede servir para la identificación o para mantener activa una búsqueda.
“No lo hago solo. Lo hago con la ayuda de los familiares, porque son ellos quienes aportan los datos que nosotros no tenemos. Ellos te dicen a quién se parece más, de dónde tomar ciertos rasgos, y eso es fundamental”, explica.
Un área con recursos limitados
Actualmente, pese al avance tecnológico y al uso de sistemas automatizados de videovigilancia, René considera que el retrato hablado es una herramienta indispensable, sobre todo cuando las imágenes disponibles son de mala calidad o inexistentes.
“Esto es una primera base para una investigación. Es el primer rostro que se obtiene de un presunto y a partir de ahí se empieza a trabajar. La tecnología ayuda, pero el talento humano sigue siendo fundamental”, afirmó.
Entre técnica, memoria y acompañamiento
Para René Sánchez Lima, la mayor satisfacción de su trabajo no está en el parecido del retrato, sino en la posibilidad de acompañar a las víctimas y a sus familias en momentos de alta vulnerabilidad.
Con el paso de los años, dijo, la experiencia no sólo se refleja en la técnica, sino en la forma de escuchar y de traducir recuerdos en una herramienta concreta para la justicia.































