El gusano que pone en jaque al Cerro de Jocotitlán y cómo buscan frenarlo
Michelle Sánchez
Saneamiento forestal dejó una huella visible
Monitoreo constante y alerta ante la temporada de reproducción
Sequía y estrés hídrico, el origen del problema
La falta de agua debilita a los árboles y genera un entorno propicio para que el insecto avance sin resistencia natural. A ello se suma un fenómeno preocupante: la aceleración del ciclo de vida del gusano descortezador.
Lo que antes tomaba más tiempo en completarse, hoy ocurre en cuestión de meses. El insecto identifica árboles debilitados, deposita sus huevecillos bajo la corteza y, en poco tiempo, la infestación se vuelve masiva, dejando extensas zonas forestales sin vida.
Trampas de feromonas, la nueva estrategia
Ante este escenario, investigadores forestales recomendaron el uso de trampas con feromonas como una herramienta clave para interrumpir la reproducción del insecto. En Jocotitlán se prevé la instalación de 30 trampas entre febrero y marzo.
Estas trampas están diseñadas para atraer y capturar a los machos antes de que puedan fecundar a las hembras.
Durante los próximos nueve meses, las trampas permitirán capturar el mayor número posible de machos, identificar con mayor precisión el tipo de plaga y evaluar su comportamiento para fortalecer las estrategias de combate.
Destino de la madera y señales de regeneración natural
El resto de la madera permanece en distintos puntos del cerro, en espera de su disposición final bajo la supervisión de autoridades estatales y federales.
Respecto a la recuperación del ecosistema, se informó que el cerro muestra señales claras de regeneración natural, por lo que una reforestación masiva se mantiene como una alternativa secundaria.






























