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Localmartes, 5 de agosto de 2025

Empresas erosionan tierras del Nevado de Toluca por cultivos de papa

El uso de químicos en cultivos de papa en el Nevado de Toluca ha provocado erosión, contaminación y pérdida de fertilidad en la tierra, denunció el colectivo ambiental Ineetsi. Empresas arrendatarias imponen métodos dañinos y abandonan los terrenos una vez que se degradan

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Paola Montoya / El Sol de Toluca

En las faldas del Nevado de Toluca, los cultivos de papa han provocado una fuerte erosión del suelo debido al uso de fungicidas, pesticidas y otros químicos, alertó el colectivo ambiental Ineetsi, que ha realizado estudios en la zona.

Empresas arrendatarias imponen condiciones

En entrevista con El Sol de Toluca, la ambientalista señaló que una de las principales causas es la renta de parcelas a grandes empresas por tiempo limitado.

‘Muchas veces lo que hacen las grandes empresas es rentar los terrenos, entonces la producción que se da ese año es toda para ellos’, explicó.

Los arrendatarios imponen sus condiciones: deciden qué cultivar, cómo hacerlo y qué sustancias usar. Generalmente emplean agroquímicos que dañan la tierra, aseguró Mora.

Si hay una renta, la empresa les dice qué cultivar y cómo cultivarlo, contratan personas, emplean agroquímicos’, añadió.

Las tierras quedan dañadas tras la renta

Una vez que los suelos se deterioran, las compañías finalizan los contratos y abandonan los terrenos, dejando a los propietarios con las consecuencias.

‘Una vez que está lastimada la zona, a las empresas ya no les interesa y buscan otra, y otra, sin buscar reparar el daño’, lamentó.

Este patrón se repite en más lugares, lo que agrava el problema y dificulta la recuperación de la fertilidad del suelo y el equilibrio ecológico.

Restaurar la tierra es costoso y lento

Para lograr que las tierras vuelvan a ser productivas, se requieren procesos de restauración largos, costosos y físicamente demandantes.

‘La restauración es intervenir en áreas que ya fueron impactadas. Aunque se repare, es mucho más el daño que lo que se logra restaurar’, afirmó Mora.

Incluso con esfuerzos de conservación, advirtió que es posible que un sitio nunca vuelva a su estado original.

Campesinos reciben pagos mínimos

Además del impacto ambiental, el modelo de renta de tierras también resulta injusto para los campesinos, quienes reciben pagos muy bajos por hectárea y carecen de poder de negociación.

Estamos hablando de que generalmente les pagan de 5 mil a 9 mil pesos al año por la renta de una hectárea’, señaló.

Buscan siembras sin químicos

Para revertir esta situación, el colectivo trabaja con ejidatarios, universidades e instituciones en un programa que enseña a sembrar sin químicos y a diversificar cultivos.

El objetivo es que los campesinos produzcan alimentos para autoconsumo y comercialicen excedentes, mientras cuidan el suelo, el agua y la biodiversidad.

Se busca el bienestar de los campesinos, pero también del espacio donde se encuentran. Queremos que sepan cómo cuidarlo y cuidar el entorno en el que viven’, concluyó Mora.

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