Entre lágrimas peregrinos agradecen a la Virgen de Guadalupe
Aseguran que ser guadalupano es un acto de amor, fe y gratitud
Paola Montoya / El Sol de Toluca
Son miles los milagros que ha hecho la Virgen de Guadalupe, aseguran los creyentes que participan en la peregrinación hacia la Basílica de Guadalupe.
El Sol de Toluca platicó con algunos peregrinos y conoció historias de fe y amor hacia la que también nombran "La Madre de México".
Elena tiene 67 años y desde hace más de tres décadas participa en la peregrinación, luego de que La Morenita le concedió el milagro de que su hija sobrevivió a una enfermedad.
"Mi hijita tenía casi 1 año 7 meses cuando le dio eso, sus manitas como que se le doblaron, su cabeza nomas se hacia para atrás"
"Yo le dije a la Virgencita que no tenía autoridad para pedirle algo, pero le dije que si me la dejaba con bien, me iba ir hasta la Basílica caminando con mi hija cargando", relató Elena.
La pequeña se recuperó y la mujer cumplió con lo que prometió; llevando a su niña en la espalda caminó desde Villa de Allende hasta la Basílica.
"A mí me decían que no iba aguantar porque mi niña ya tenía como dos años y estaba grande, pero lo logré", dijo con lágrimas en los ojos.
Desde ese momento asistir a la peregrinación se volvió una tradición que ya es parte de su vida y que ahora busca que otros se unan a peregrinar.
La misma actividad realiza Flor, quien le agradece a la Morenita la vida misma, pues convencida dice, sin su compañía nada es posible. Ese amor y gratitud que siente hacia la Virgen es el que busca replicar en las personas, por eso las invita a peregrinar.
"Usted véngase con nosotros a caminar, aunque sea nomas un cachito, de aquí. Verá que se siente muy bien ir acompañada de miles de personas que creen, hasta le dan a uno fuerza", le dijo la mujer a la reportera que la entrevistó.
Aseguró que año con año aumenta el número de personas que participan hasta convertirse en una gran comunidad de fe, pues cada peregrino es una historia de fe guadalupana, expresó.
El señor Aurelio, que se refirió a su edad con la frase, "ya llovió y volvió a llover", es uno de los iniciadores que organizó a los habitantes de Villa Victoria para organizar.
Aunque se resistió a decir su edad específica, las arrugas en el rostro delataron el paso de los años en su vida y también la experiencia que el tiempo le ha dado para saber que la fe es más que un acto de creer, sino también de actuar.
"Así como le pedimos a la Virgen hay que hacer de vez en cuando algo por ella, agradecerle por los favores que nos concedió de alguna manera", expresó mientras ayudaba a cargar un estandarte; era una manta cocida a mano con la figura de la Virgencita.

























