Accidente en Atlacomulco evidencia precariedad de los pasos de tren en el Edomex
La carencia de infraestructura de prevención da pie a que conductores se arriesguen a ‘ganarle el paso’ a la locomotora
Ximena García
El tren involucrado pertenece a Kansas City Southern de México, hoy CPKC, empresa que forma parte del primer sistema ferroviario que conecta Canadá, Estados Unidos y México.
Sitios que solían ser zonas rurales hoy son ciudades con gran población
En su trazo original, hace más de un siglo, la ruta atravesaba comunidades rurales del valle de Toluca y del norte mexiquense.
Hoy esas comunidades son ciudades densamente pobladas donde el ferrocarril cruza colonias y carreteras de municipios como Toluca, Metepec, Lerma y Atlacomulco.
En la mayoría de estos puntos, los cruces carecen de plumas automáticas, semáforos o alarmas, de modo que el paso del tren se convierte en un riesgo cotidiano para la población.
En Toluca, el Ayuntamiento ha intentado negociar con la concesionaria ajustes en los horarios de operación para reducir las afectaciones al tránsito, pero los esfuerzos no han tenido éxito.
Los convoyes circulan a cualquier hora del día, en una lógica que responde a cadenas logísticas internacionales y no a la movilidad urbana de una ciudad atravesada por vías ferroviarias.
Un historial de accidentes
Apenas en mayo pasado, cámaras de seguridad captaron cómo un peatón fue arrollado en la colonia Los Ángeles, también en Toluca.
Voces de las familias
Familiares de las víctimas de Atlacomulco han insistido en que la tragedia pudo evitarse con medidas de seguridad más estrictas.
‘Si tal vez estuvieran las plumas, ya nadie se atreve a avanzar. Sí es importante que pongan más seguridad no solamente en esa parte, sino en todas donde el tren cruza y hay tránsito de vehículos’.
El entrevistado señaló que entre los fallecidos y heridos se encuentran empleadas domésticas, albañiles y comerciantes que viajaban hacia Toluca para trabajar.
El freno imposible
Lo anterior debido a que el sistema de frenado tarda varios segundos en recorrer toda la longitud del convoy y la inercia de miles de toneladas impide una detención inmediata.
En estas condiciones, el impacto es inevitable si un vehículo invade las vías, por lo que la única medida efectiva de prevención es la instalación de plumas, alarmas y señalización adecuada en los cruces.
En ese contexto, cifras de la propia agencia revelan que en el primer trimestre de 2025 se registraron 48 descarrilamientos, cinco más que en el mismo periodo de 2024.
Tras el accidente de Atlacomulco, autoridades estatales anunciaron la instalación de plumas automáticas en ese crucero.
De manera paralela, comunidades y familiares de víctimas han señalado que la necesidad de seguridad se extiende a otros puntos del Estado de México, donde los trenes de carga atraviesan colonias y avenidas sin infraestructura suficiente en los cruces.

































