Gorriones Rojos: dos años de reforestar y cuidar los cerros de Toluca
A pesar de la falta de apoyo, el colectivo hidrata y protege árboles en la zona de la Sierrita; denuncian incendios provocados e intentos de urbanización
Ximena García
‘El trabajo no termina cuando se planta el árbol, apenas empieza. Se necesita deshierbar, hacer cajetes, hidratar. Y eso implica volver cada 15 días, aunque seamos pocos’, explicó Hortencia, quien forma parte del colectivo.
Defensa del bosque sin fines de lucro
A través de técnicas de conservación como la creación de cajetes en forma de semiluna, logran captar y retener agua de lluvia para que los árboles puedan sobrevivir durante la temporada de estiaje.
En las jornadas de hidratación, además, se realiza riego manual cerca de las raíces, para asegurar la supervivencia de especies nativas como el capulín, teposán, tejocote y cedro negro.
Denuncian presión por urbanizar y quemas intencionales
Aunque en la zona no se registra tala de gran escala, el grupo ha documentado agresiones indirectas al ecosistema.
‘Muchas veces los árboles que plantamos son arrancados o se provocan incendios para evitar que crezca el bosque. Hay intereses relacionados con el pastoreo o con la construcción de viviendas’, señaló el fundador del colectivo, Víctor Apolonio.
Además del cerro Tenamato, el colectivo ha realizado actividades de reforestación y mantenimiento en los cerros de Atcaltunco, Chipipicas y La Teresona, donde también han detectado la presencia de asentamientos irregulares.
Dos años de trabajo y un llamado silencioso
El próximo 22 de abril, Día Internacional de la Madre Tierra, Gorriones Rojos cumplirá dos años de actividades ininterrumpidas.
Para conmemorarlo, organizarán un concierto con música tradicional china y una jornada de limpieza en la comunidad de La Peñuela, en las faldas del Nevado de Toluca.
Aunque no hacen llamados explícitos a sumarse, sus acciones han motivado a familias enteras a integrarse a las faenas.
‘No queremos que solo vengan a plantar, sino que se cree un vínculo. Que las personas regresen porque el cerro les importa’, dijeron.
Actualmente, el grupo sostiene sus actividades con recursos propios y convocatorias abiertas en redes sociales.
Para muchos, su labor representa una forma concreta de enfrentar el deterioro ambiental sin esperar instrucciones institucionales.
‘Lo hacemos porque el bosque también es parte de la ciudad. Porque si no lo cuidamos, ¿quién lo va a hacer?’, concluyó Apolonio.































