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Localdomingo, 4 de mayo de 2025

Quema de pastizales devora el Nevado de Toluca y deja un bosque enfermo  

La práctica descontrolada de quemas para regenerar pasto ha provocado incendios forestales en las faldas del volcán, debilitando árboles, propagando plagas y poniendo en riesgo el ecosistema de esta Área Natural Protegida del Estado de México, advierte un ecologías

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Paola Montoya / El Sol de Toluca

Las faldas del Nevado de Toluca se han convertido en un paisaje desolador. En lo que va de la temporada de estiaje, al menos tres incendios forestales han afectado esta Área Natural Protegida, reportó el biólogo, Rúben López Cano, consultado por El Sol de Toluca.

Durante un recorrido por la zona, este medio constató la magnitud del daño: árboles calcinados, matorrales reducidos a cenizas y un suelo ennegrecido que revela la intensidad del fuego.

¿Con qué derecho le quitamos la vida a la propia vida?’, cuestionó el especialista al observar el escenario.

Ganaderos, principales causantes de los incendios

Rúben López explicó que los incendios son provocados, en su mayoría, por ganaderos que practican la quema de pastizales. Lo hacen bajo la creencia de que, tras el incendio, el pasto crece más verde y nutritivo para el ganado.

Esto, según su lógica, mejora la alimentación de las vacas, lo que incrementa su tamaño y valor comercial. Sin embargo, esta práctica, conocida como quema controlada, suele salirse de control, propagándose por el bosque y afectando gravemente el ecosistema.

El fuego debilita a los árboles y facilita plagas

Las consecuencias van más allá del daño inmediato. Las llamas debilitan a los árboles, volviéndolos vulnerables a plagas y escarabajos descortezadores. Estos organismos son hoy la principal causa de muerte de árboles en las faldas del Nevado de Toluca.

Durante el recorrido, se identificaron árboles conocidos como “muertos en pie”: conservan su estructura vertical, pero su corteza se desprende fácilmente y sus ramas lucen secas y amarillentas, signo claro de infestación.

‘Al observar podemos descubrir lo que está pasando en nuestro entorno. Con conocimiento, podemos analizarlo y actuar’, señaló el ecologista, mientras examinaba un tronco dañado.

La tala controlada como medida de mitigación

Frente a la pregunta sobre posibles soluciones, el especialista indicó que los árboles infectados deben talarse para evitar la propagación de las plagas. No obstante, este proceso debe realizarse con autorización oficial y bajo un plan de saneamiento forestal.

Un llamado a la corresponsabilidad

López Cano subrayó la necesidad de crear redes de colaboración entre autoridades, ejidatarios y visitantes para preservar esta área natural.

Las autoridades deben brindar apoyo técnico y económico; los ejidatarios, encargarse del cuidado directo del bosque, y los visitantes, respetar las normas de conservación.

‘Se deben crear redes. Cada persona tiene un conocimiento y, al compartirlo, se fortalece el cuidado de este lugar’, concluyó.

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