Integrantes de grupos criminales buscan a Dios pero sin fe: cardenal
Monseñor Felipe Arizmendi relató que en ocasiones los sacerdotes piden a los asistentes que dejen sus armas en la sacristía o en otro lugar durante la celebración, y que al terminar la Misa, las recuperan.
Rodrigo Miranda
Aunque algunos integrantes de grupos criminales asisten a Misa, participan en celebraciones religiosas e incluso se confiesan, su fe no es auténtica si no hay arrepentimiento ni intención de abandonar sus acciones delictivas, afirmó el cardenal monseñor Felipe Arizmendi Esquivel.
El también obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas explicó que en muchos lugares, sobre todo en la zona sur del Edomex, es muy común que quienes forman parte de grupos criminales acudan a Misa como cualquier católico, sin embargo, eso no es un verdadero catolicismo.
‘Si van, participan y hasta se confiesan en misas, pero siguen extorsionando o levantando a quienes no se someten a sus órdenes, eso no vale. No es válido ante Dios’, señaló el cardenal.
Arizmendi explicó que en muchas comunidades, especialmente en la zona sur del estado, es común que miembros del crimen organizado acudan a Misa como cualquier feligrés. Sin embargo, aseguró que su participación en los sacramentos no refleja una conversión real ni un compromiso con los valores cristianos.
El cardenal también relató que en ciertas ocasiones los sacerdotes piden a los asistentes armados que dejen sus armas en la sacristía o en otro lugar durante la celebración, y que al terminar la Misa las recuperan.
‘Muchos llevan escapularios o imágenes religiosas, pero no viven conforme a nuestra fe. Eso no es un verdadero catolicismo’, insistió.
Arizmendi recalcó que algunos incluso se acercan al sacramento de la confesión pero sin un verdadero arrepentimiento, lo que invalida dicho acto. ‘Si sólo van a confesarse por cumplir, no es válida. Debe haber un arrepentimiento sincero y la voluntad de dejar esa vida’, afirmó.
Recordó una ocasión en la que celebró la primera comunión de varios niños y entre los asistentes se encontraba un líder armado quien portaba su arma durante la Misa. En los alrededores del templo también se detectó la presencia de hombres armados en camionetas, posiblemente cuidando a su jefe.
‘Durante la homilía y la oración de los fieles, aproveché para hacer una breve alusión al abuso de las armas, con la esperanza de que reflexionaran y reconocieran que ese camino es el equivocado’, concluyó.




























