La Concordia después del fuego: relato de caos y supervivencia
El ambiente en los alrededores de la zona cero sigue lleno de incertidumbre y tristeza; entre el pasto quemado permanecen carteras, zapatos y ropa de las víctimas
Lendaly Elizalde
En una visita realizada por El Sol de Toluca a la zona cero del accidente, se constató que el olor a gas se mantiene en el punto específico donde la pipa volcó.
Zona cera: afectaciones visibles pese a trabajos de limpieza
Ahí permanece una estructura de concreto que separaba el área verde y la carretera, ladeada tras el impacto de la unidad que transportaba un contenedor con capacidad de 49 mil litros.
Las pertenencias calcinadas de las víctimas permanecen en el sitio: carteras, zapatos, cascos de motocicleta, ropa y cobijas de las personas en situación de calle que vivían en la zona de la explosión se observan en el pasto quemado.
A este panorama se le suman los restos de mercancía, materiales de construcción, resortes de colchones, cartón, cables, e incluso animales que fueron alcanzados por el fuego y murieron calcinados.
Dificil regresar a la rutina
El entronque de la calzada Ignacio Zaragoza con la México-Puebla se encuentra desolado, a diferencia de los demás días donde está lleno de vendedores ambulantes que aprovechan el tráfico para ganarse el pan de cada día.
‘Fue horrible, ver cómo las personas corrían tratando de escapar de la nube de gas. Los vendedores dejaron su mercancía tirada para salvar sus vidas, las personas que viven abajo del puente se quemaron’, declaró José, comerciante de la zona.
Los trabajadores de la Ciudad de México comenzaron a talar desde muy temprano los más de 10 árboles que se quemaron, también planean el retiro y eventual cambio de las señalizaciones que quedaron ilegibles por el fuego que las quemó.
Memoria y solidaridad en medio de la tragedia
‘Si hubiera salido unos minutos antes de mi casa, o si hubiera tomado la combi que dejé pasar por verla llena, me hubiera tocado. Es muy triste y traumante ver esto, porque es mi camino diario y ver que pude ser yo es muy triste’, dijo el joven.
Esperan que con el paso de los días poco a poco puedan olvidar los momentos difíciles que los tuvieron aterrados durante varias horas. Confiesan que siguen preocupados por las víctimas, de quienes no pueden olvidar sus rostros y gritos.
‘Es algo que nos une como mexicanos, quieran o no salimos al quite cuando se necesita. Esperemos que no sigan muriendo más víctimas y logren pronta resignación los que han perdido a alguien’, declaró Rosa, comerciante.





























