Llegan tres nuevos cachorros a la unidad canina del SUEM
Los ejemplares de Pastor Malinois iniciarán su formación en búsqueda y rescate, contribuyendo a localizar personas desaparecidas en escenarios de desastre.
Los ejemplares de Pastor Malinois iniciarán su formación en búsqueda y rescate, contribuyendo a localizar personas desaparecidas en escenarios de desastre.

Ximena García
Tres cachorros de raza Pastor Malinois se integraron a la unidad canina de búsqueda y rescate del Servicio de Urgencias del Estado de México (SUEM), con el objetivo de fortalecer las capacidades operativas del grupo especializado en la localización de personas desaparecidas, tanto en estructuras colapsadas como en campo abierto.
Con la misión de fortalecer las operaciones de búsqueda y rescate, el proyecto K9 del SUEM surgió hace 13 años, aunque lleva cinco en operación formal con binomios certificados.
Actualmente cuenta con dos perros en funciones, además de los tres nuevos integrantes que apenas comienzan su proceso de formación, el cual tomará alrededor de dos años antes de que puedan incorporarse a las labores de búsqueda.
El paramédico y guía de la unidad K9, Carlos Mazy Chávez, explicó que el adiestramiento de un perro operativo requiere disciplina diaria y paciencia, ya que cada ejemplar debe pasar por una etapa completa de socialización y obediencia antes de iniciar las prácticas de rastreo.
Desde que los cachorros llegan a las instalaciones del SUEM, se trabaja en su equilibrio emocional y en su capacidad para interactuar con personas y otros animales, evitando conductas agresivas.
De manera paralela, se fortalece su instinto de presa mediante juegos con objetos, lo que se traduce más adelante en la búsqueda de personas.
“La formación total de un perro tarda aproximadamente dos años. Trabajamos con líneas de Pastor Malinois belga, seleccionadas por su disposición al trabajo y su genética de servicio. Los cachorros que tenemos tienen tres meses de edad y provienen de una camada donde ambos padres son perros de trabajo, lo que garantiza su funcionalidad”, señaló.

Los binomios del SUEM han participado en al menos diez operativos de búsqueda en los últimos años, dos de ellos con resultados positivos al localizar personas sin vida.
Mazy Chávez explicó que, aunque no todas las búsquedas concluyen con hallazgos, cada intervención permite descartar zonas de riesgo y delimitar el trabajo de los equipos humanos de rescate.
“El perro busca con el olfato lo que nosotros no podemos ver. Tiene alrededor de 200 millones de células olfativas, mientras que el ser humano apenas cuenta con 70 millones. No existe un aparato capaz de superar su olfato. Por eso su papel es fundamental en cualquier escenario de desastre”, afirmó.
Actualmente la unidad cuenta con dos binomios operativos que son Eureka, una Pastor Malinois de dos años y medio, y Marshall, un Border Collie de cuatro años. Ambos han participado en ejercicios de campo y misiones de localización en distintos municipios del Estado de México.
El trabajo con los perros del SUEM no se limita a las prácticas de búsqueda. Los entrenadores fortalecen el vínculo emocional con los animales, aspecto que resulta indispensable para su desempeño en campo.
“Estos perros no son mascotas. Son compañeros de trabajo. Jugar con ellos, entrenarlos y convivir día a día crea un lazo que hace que el perro confíe y responda al guía en cualquier circunstancia”, explicó Mazy, quien destacó que la vida laboral de un perro de rescate se extiende entre siete y nueve años, dependiendo de su condición física y de la intensidad de las misiones que realice.
Además, reconoció que el mantenimiento de la célula implica un esfuerzo conjunto del personal y de la comunidad, ya que el alimento y los cuidados veterinarios representan un gasto constante.
Por ello, parte de la alimentación de los perros proviene de donaciones de empresas que apoyan al grupo, lo que permite mantener una rutina diaria de entrenamiento sin interrupciones.
Con la llegada de los tres nuevos integrantes, el SUEM abrió una convocatoria pública para elegir sus nombres. Se trata de dos hembras y un macho que, en los próximos meses, iniciarán su proceso de entrenamiento formal.
La convocatoria está disponible en las redes oficiales de la Secretaría de Salud estatal y busca que la población participe proponiendo nombres acordes con el carácter de servicio de los canes, que en un futuro serán pieza clave en la atención de emergencias.
Asimismo, el líder de la unidad explicó que la selección de cada cachorro es resultado de una evaluación detallada.
De una camada de once ejemplares, sólo tres fueron elegidos por sus características de seguridad, equilibrio y disposición al trabajo.
A partir de los siete u ocho meses de edad comenzarán a realizar sus primeros ejercicios de localización, aunque será hasta cumplir dos años cuando puedan operar en escenarios reales.
“Formar un perro de búsqueda no sólo es enseñar comandos. Es entender su lenguaje, su motivación y su forma de trabajar. Lo más importante es que el perro confíe en su guía y vea el trabajo como un juego. De esa manera, cuando salga al campo, sabrá que está cumpliendo con su misión”, finalizó.