Montañas y áreas naturales del Edomex, bajo presión del ciclismo
Especialistas ambientalistas y ciclistas coinciden en que la práctica del ciclismo de montaña sí genera impactos en áreas naturales. Señalan que la falta de reglamentación agrava el problema y llaman a establecer reglas claras y capacidad de carga.
Rodrigo Miranda
“Aunque es un deporte que acerca a las personas a la naturaleza, la compactación de los suelos, la apertura de senderos, la destrucción de plantas y el ahuyentamiento de fauna son consecuencias que ya se observan”, indicó.
Señaló que una práctica responsable y regulada podría evitar daños, como ocurre en países donde las áreas naturales cuentan con accesos controlados, capacidad de carga definida y reglamentos específicos.
Además, advirtió que no sólo las bicicletas generan afectación, sino también los vehículos que transportan a los ciclistas, los cuales incrementan la presión sobre las zonas protegidas.
Falta de vigilancia y abandono en parques naturales
Mencionó que el Nevado de Toluca, con más de 55 mil hectáreas, así como parques como Sierra Morelos, presentan deterioro por pastoreo, expansión urbana, tala clandestina y minería.
“El ciclismo de montaña tiene beneficios, pero también compacta el suelo y disminuye la cobertura vegetal. Al compactarse, el agua no filtra hacia los mantos freáticos y se altera el hábitat de especies como abejas y reptiles”, explicó.
“La montaña es un ser vivo y debe respetarse”
Roy, integrante del Club Bikers Serpiente Coacalco, reconoció que la práctica implica impactos ambientales, pero subrayó que los propios ciclistas deben asumir una actitud responsable.
“La montaña es un ser vivo y merece respeto. Sabemos que hay compactación de suelo y modificación de hábitat, pero eso implica seguir reglas, aunque no siempre estén escritas”, expresó.
Consideró que los clubes y grupos deben promover códigos de conducta para proteger la flora y fauna de las zonas por donde circulan.



























