Nancy Pascual: dos décadas de atención y empatía como enfermera en la Clínica 220 del IMSS
En el marco del Día Nacional de la Enfermera, una trabajadora de la Salud relató las experiencias que han marcado su carrera en hospitalización y medicina preventiva.
Rodrigo Miranda
Una vocación que nació desde la infancia
Al graduarse, inició su carrera profesional en el ISSEMyM y, posteriormente, tras cinco años de experiencia, se incorporó al IMSS. Recordó que su llegada a la Clínica 220 fue impactante debido a la magnitud del hospital.
Los primeros años en el hospital
Con el apoyo de sus compañeras logró adaptarse al ritmo hospitalario, consolidando su experiencia dentro del área clínica.
El aprendizaje emocional y el cambio de área
Esta etapa la motivó a estudiar psicología, lo que le permitió manejar de mejor manera las situaciones difíciles sin perder la sensibilidad humana.
Humanidad y vínculo con los pacientes
A lo largo de sus 21 años en el IMSS, vivió momentos dolorosos, como el abandono de adultos mayores durante fechas decembrinas, pero también recibió múltiples muestras de agradecimiento por parte de los pacientes.
Fe, ciencia y casos inesperados
Aunque durante gran parte de su carrera se mantuvo apegada a la ciencia médica, reconoció haber presenciado recuperaciones inesperadas que atribuye a la fe y a la voluntad de vivir de los pacientes.
Recordó el caso de un hombre con cáncer que logró conservar una extremidad que iba a ser amputada, gracias al seguimiento médico y su fortaleza personal, aunque la enfermedad persistió.
Detrás del uniforme
Finalmente, subrayó que detrás del uniforme de una enfermera hay una persona con emociones y problemas propios, pero que al llegar al trabajo debe mantener la concentración, ya que su labor puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Añadió que, pese a las jornadas agotadoras y los momentos difíciles, nunca pensó en abandonar la profesión. “Si volviera a nacer, volvería a ser enfermera”, concluyó.




























