Refugios en Edomex: El camino para reconstruir una vida sin violencia
En la entidad operan ocho refugios y dos casas de transición para mujeres víctimas de violencia. La historia de Marlene muestra cómo funcionan estos espacios de protección y acompañamiento
Ximena García
Fue una vecina, la única persona que la escuchó y la sostuvo durante el embarazo, quien le habló de ese lugar donde podían ayudarla.
La joven recuerda que dudó en dar el paso. Tenía miedo, dependía económicamente de otras personas y no sabía cómo iniciar un proceso legal. Sin embargo, decidió acudir.
En ese espacio le explicaron que podían acompañarla a presentar una denuncia y que no tendría que hacerlo sola.
Ese día pasó varias horas en el Ministerio Público hasta que logró presentar los cargos y abrir la puerta para su ingreso a un refugio.
La ruta para salir de la violencia
Estos refugios están dirigidos a víctimas de violencia de género que no cuentan con redes de apoyo y que no tienen a dónde ir si deciden separarse de su agresor.
De acuerdo con la Secretaría de las Mujeres, entre septiembre de 2023 y el 31 de enero de 2026 se brindó refugio a mil 227 personas en estos espacios.
Tan solo en lo que va de 2026, 53 mujeres han sido atendidas dentro de los refugios, algunas acompañadas por sus hijas e hijos.
Por razones de seguridad, la ubicación exacta de cada uno se mantiene reservada.
Un proceso que comienza con acompañamiento
Después pueden pasar a una casa de transición, donde el acompañamiento continúa en un esquema que busca acercarlas gradualmente a la vida fuera del resguardo institucional.
Aprender a vivir fuera del miedo
Con el paso del tiempo comenzó a recibir atención psicológica constante. Durante cerca de dos años acudió a terapia con especialistas que la ayudaron a enfrentar las secuelas del abuso.
“Yo era una persona muy introvertida, me costaba hablar y socializar. Tenía muchos miedos e inseguridades, pero la ayuda que me dieron es lo que me permitió ser quien soy ahora”.
Dentro del refugio participó en distintos talleres. Uno de ellos, el de repostería, se convirtió en una herramienta para generar ingresos.
“Ahí fue donde empecé a hacer panquecitos, flanes y otros postres. Para mí era un espacio donde podía concentrarme en algo que me gustaba hacer. Ahora es un ingreso extra que me ayuda a sostenerme”.
La vida después del refugio
Pedir ayuda también puede salvar una vida
Por ello, el primer paso puede ser tan simple como una llamada a la Línea Sin Violencia, donde se brinda orientación y acompañamiento para encontrar una salida segura.
“No están solas. Hay instituciones y personas que pueden apoyarlas. Lo importante es no esperar a que la situación escale a un punto donde su vida esté en riesgo”.
La Línea Sin Violencia de la Secretaría de las Mujeres del Estado de México está disponible las 24 horas en el número 800 108 40 53.
A través de este servicio, las víctimas pueden recibir orientación, atención psicológica inicial y, en caso necesario, ser canalizadas a refugios o a las Unidades de Atención a las Violencias.
Marlene, que hoy trabaja, estudia y cuida a su hijo, aseguró que pedir ayuda fue la decisión que cambió su vida.
“Te dicen tantas veces que no puedes, que te lo terminas creyendo. Pero sí se puede. No importa la edad que tengas ni lo que hayas vivido. Siempre hay una forma de empezar de nuevo”, finalizó.



























