Noe Álvarez Pascual / El Sol de Toluca
Para la especialista en temas de migración, Norma Baca Tavira, con la deportación masiva del presidente Donald Trump muchas de las familias estarán forzadas a dejar atrás la vida que construyeron en el extranjero, sin suficientes redes de apoyo y con múltiples obstáculos burocráticos, por lo que su reinserción en la sociedad mexiquense será un desafío.
A dicha situación se le sumará el choque cultural ya que muchos migrantes deportados han pasado tanto tiempo en Estados Unidos que han adoptado costumbres, formas de hablar y maneras de pensar distintas a las de sus comunidades de origen.
‘Algunos han olvidado parte del español, otros hablan con acento o mezclan inglés y español, lo que los hace sentir rechazados incluso en su propio país’, comenta la especialista.
Además, la discriminación es una constante en su proceso de reinserción ya que lejos de ser recibidos con apoyo, muchos migrantes deportados son estigmatizados, dado que existe la idea errónea de que todos los deportados tienen antecedentes criminales; sin embargo, la realidad es que la mayoría fueron expulsados por cuestiones administrativas, como no tener papeles en regla.
Baca Tavira señaló que el Estado de México carece de una entidad gubernamental dedicada exclusivamente a atender los asuntos migratorios, a pesar de ser una entidad con una importante población migrante y una larga historia de migración hacia Estados Unidos y otros países.
‘La creación de una comisión o secretaría permitiría centralizar y coordinar los esfuerzos para atender las necesidades de los migrantes, tanto aquellos que están en tránsito como los que retornan al estado’, aseguró.
Respecto a lo anterior, el Presupuesto de Egresos para este año contempla 39 millones 926 mil 584 pesos para el concepto de Relaciones Exteriores, lo que representó una disminución de 5.2 millones de pesos respecto a lo destinado en 2024 y cuya estrategia en el Plan de Desarrollo 2023-2029 es ampliar los servicios de atención de los migrantes mexiquenses, así como establecer acciones que mejoren sus condiciones.
La especialista de la UAEMex mencionó que a esto se suma la barrera del empleo puesto que los migrantes deportados llegan con experiencia laboral adquirida en Estados Unidos pero sin certificaciones que respalden sus habilidades en México, por lo que se requiere una mayor coordinación entre las instituciones para agilizar la expedición de documentos de identidad y facilitar su reincorporación al sistema educativo y de salud.
‘Tenemos electricistas, carpinteros, cocineros que trabajaron por años en el extranjero, pero aquí no pueden ejercer porque su experiencia no es reconocida’, señala la experta. La falta de oportunidades laborales los empuja a la economía informal, donde enfrentan condiciones precarias y bajos salarios.
Sin embargo, por parte del gobierno estatal han comenzado a implementar diferentes apoyos que buscan la inserción de migrantes mexiquenses en empresas de manufactura, construcción, servicios y logística, que se suma a un Programa Especial de Capacitación, Financiamiento y Vinculación de Emprendedores, donde los repatriados recibirán asesoría y orientación en trámites requeridos para la apertura de negocios.
La especialista mencionó que a pesar de los obstáculos muchos migrantes deportados han logrado reconstruir sus vidas a través del emprendimiento o la integración en redes de apoyo comunitarias. Sin embargo, la falta de políticas adecuadas sigue dejando a miles en una situación de vulnerabilidad.
‘El retorno no debería ser un castigo. México tiene la oportunidad de aprovechar la experiencia y habilidades de los migrantes deportados, pero para ello se necesitan políticas reales y efectivas’, concluye.
La especialista finalizó reflexionando en la importancia de la solidaridad y la comprensión por parte de la población local, reconociendo las contribuciones que los migrantes han hecho a sus comunidades a través de las remesas y su trabajo en el extranjero.