Reyes Magos hicieron parada afuera del Hospital para el Niño en Toluca
La entrega constante de juguetes reunió a decenas de menores en las inmediaciones del hospital durante este 6 de enero
Ximena García
Desde las 08:00 horas comenzaron a llegar de manera constante familias, colectivos y pequeños negocios con muñecas, pelotas, carritos, pedazos de rosca y vasos de atole.
Autos que se detenían unos minutos, abrían la cajuela y repartían lo que llevaban antes de seguir su camino. Con cada llegada, el espacio volvía a llenarse de niñas y niños atentos, manos extendidas y miradas fijas en lo que salía.
La espera que no se interrumpe
Entre quienes se acercaron por un juguete también estaban madres y padres que pasan días completos afuera del hospital. Duermen por ratos, se turnan para cuidar a sus hijos y administran gastos que se acumulan conforme avanzan las hospitalizaciones.
Para ellos, la entrega ocurre en medio de una espera distinta, marcada por la incertidumbre y la necesidad cotidiana.
Berenice, quien desde hace varios días duerme en las inmediaciones del nosocomio mientras su hija permanece internada, explicó que aunque valora los apoyos, no siempre alcanzan para quienes están ahí de forma permanente.
Explicó que conforme pasan los días, los gastos médicos absorben casi todo lo que tienen, incluso cuando se trata de compras pequeñas como agua o alimentos.
“Hay momentos en los que nos piden medicamentos y son caros. Cuando llega comida, la gente corre y se la lleva. Nosotros, que estamos aquí por nuestros hijos, ya no alcanzamos y hay veces que no tenemos ni para comprar un refresco o algo de comer”.
Quince días afuera
Berenice llegó desde Villa de Allende y lleva quince días sin regresar a casa. Su hija, Guadalupe Alejandra, de un año ocho meses, permanece internada por neumonía. Aunque la menor ha mostrado mejoría, el proceso continúa y los gastos no se detienen.
Como ella, otras madres permanecen en el lugar con maletas pequeñas, cobijas dobladas, casas de campaña y bolsas con lo indispensable, organizándose entre ellas para no dejar solos a sus hijos mientras esperan noticias médicas.
Llegar solo por el Día de Reyes
Un poco más atrás, María observaba la escena con su hija. Llegaron desde Santa María del Monte, comunidad de Zinacantepec.
Aunque no tienen a ningún familiar internado, cada año hacen el recorrido hasta las inmediaciones del hospital para no dejar pasar el Día de Reyes. Esperaron varias horas hasta que la niña recibió su muñeca.
“Venimos desde temprano porque sabemos que aquí llegan personas a regalar juguetes. Para ella es importante, porque solo este día recibe regalos. Venimos desde Santa María del Monte y aunque es lejos, vale la pena verla contenta”.
Para familias como la de María, el trayecto forma parte de la tradición. Llegan, esperan y regresan a casa con lo que alcance, sin perder de vista a quienes permanecen en el hospital por motivos muy distintos.
Una entrega que se repite
A lo largo del día, la dinámica se mantuvo. Nuevos grupos llegaron, repartieron lo que llevaban y se retiraron. Algunos niños se sentaron en la banqueta a jugar con lo que acababan de recibir.





























