Toluca habilita dos pozos tras operativo y filas de pipas superan las cuatro horas
El aumento de costos ha afectado tanto a los trabajadores como a los consumidores, quienes, en algunos casos, ahora pagan hasta el doble por el agua.
Ximena García
Sin embargo, la reactivación del servicio no ha sido suficiente por lo que las filas se extendieron por cientos de metros y la espera supera las cuatro horas.
Primer día de recarga tras el operativo
El punto más concurrido es el pozo La Pila, ubicado sobre la avenida Jesús Reyes Heroles, donde decenas de camiones permanecen en fila desde la madrugada.
Es la primera vez en siete días que los piperos logran abastecerse desde una fuente municipal, luego de permanecer toda la semana sin poder operar.
La otra toma habilitada se encuentra en la zona industrial de Primero de Mayo, pero su capacidad también es limitada.
Entre ambos pozos deben atender la demanda de más de 300 pipas que diariamente surten a colonias, comercios y comunidades de la capital mexiquense.
Mientras esperan, los conductores se refugian del sol y reclaman el lento avance de la fila. Para ellos, el agua es sustento, y una semana detenidos equivale a ingresos perdidos y deudas acumuladas.
“Nos dijeron que ayer (viernes) habría solución, pero apenas hoy nos están dejando cargar. Llevamos casi cuatro horas formados”, contó Roberto González, conductor de una pipa originario de Cacalomacán.
“La situación está difícil porque no sólo nosotros la sufrimos, también los clientes. El agua se encareció mucho, y a todos nos está pegando”.
El Ayuntamiento estableció una tarifa de 550 pesos por carga de 10 mil litros. Sin embargo, el costo final para los consumidores se duplicó debido al menor número de viajes y los gastos adicionales de los transportistas.
“Antes una pipa costaba 800 pesos, ahora hay quien la da hasta en mil 800 o 2 mil, y la gente no puede pagarlo”, explicó González.
Costos al alza y poca capacidad de respuesta
Los operadores calculan que el servicio municipal sólo permitirá hacer uno o dos viajes al día, cuando antes lograban hasta cuatro. Esa reducción, sumada a la espera prolongada, deja pérdidas de hasta 80 por ciento en sus ingresos.
En el lugar, algunos coinciden en que la medida estatal se aplicó de forma pareja, lo que afectó tanto a pozos irregulares como a los que contaban con permisos vigentes.
“Se llevaron todo, incluso los que estaban regularizados. Aquí el golpe fue parejo, a los que operaban legal y a los que no”, agregó otro pipero.
Llamado a ampliar los puntos de abasto
“Pedimos que nos den más facilidades, que abran más pozos o al menos que agilicen esto. No podemos estar una semana parados otra vez. La gente también depende de nosotros para tener agua”, insistió González.
La falta de puntos de recarga ha provocado que los precios se incrementen hasta 100 por ciento en especial en colonias altas y comunidades rurales de Toluca.
Escasez que alcanza los hogares
Ante la limitación del abasto, los piperos intentan repartir el agua disponible entre más familias.
“Tratamos de ser empáticos y surtir lo que se pueda. A veces llenamos tinacos de mil litros, otras cisternas, pero hay que distribuir para que alcance. La gente ya está desesperada”, comentó el conductor.
Los operadores esperan que, conforme avancen los próximos días, se amplíe el número de pozos en servicio y se estabilice la distribución.
































