UAEMex: Afectaciones por suspensión de actividades en CU: ventas al 10% y autobuses vacíos
La falta de flujo dinámico ha llevado a comerciantes a bajar la cortina definitivamente
La falta de flujo dinámico ha llevado a comerciantes a bajar la cortina definitivamente

Ximena García
Locatarios y operadores del transporte público que trabajan en las inmediaciones de Ciudad Universitaria, en Toluca, confirmaron que la suspensión de actividades académicas ha derivado en una de las crisis económicas más severas para la zona en los últimos años.
Coinciden en que, por la baja afluencia, las pérdidas actuales se comparan con las sufridas durante la emergencia sanitaria por covid-19.
En un recorrido por la zona, El Sol de Toluca constató que la mayoría de los negocios semifijos, principalmente food trucks y comercios de comida rápida, operan con baja o nula actividad.
Algunos bajaron la cortina desde hace semanas. Otros siguen abiertos pero trabajan con apenas 10 por ciento de su ingreso habitual, de acuerdo con propietarios que prefirieron no dar su nombre por temor a represalias institucionales.
‘Las ventas han caído al punto de no cubrir la renta ni los insumos básicos. Los pocos clientes que llegan son trabajadores de la zona o vecinos, pero no alcanza para mantener a flote el negocio’, comentó una comerciante.
Las rutas urbanas y suburbanas que cruzan por Ciudad Universitaria también han resentido el impacto. Choferes entrevistados señalaron que el flujo de estudiantes era la principal fuente de usuarios en esta temporada.

Sin embargo, durante los últimos tres meses los autobuses han circulado prácticamente vacíos, con unidades detenidas en fila sin que haya demanda suficiente para salir.
Al respecto, el delegado estatal de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (CANAPAT), Odilón López Nava, confirmó que la falta de clases presenciales ha afectado directamente al sector.
Señaló que el paro estudiantil en Ciudad Universitaria mantiene fuera de operación a una porción significativa de las rutas que prestan servicio a estudiantes del nivel medio superior y superior.
‘El hecho de que todavía no haya un retorno a clases presencial sí nos afecta. Sabemos que a partir del martes pasado ya se debió haber iniciado el ciclo; sin embargo, estaremos atentos a los avisos oficiales. Todo indica que el día máximo para el retorno presencial sería el próximo 18 de agosto. Hoy se ha estado notando que están a una ocupación de 10 por ciento’, indicó.
Quienes permanecen en la zona han optado por reducir sus horarios y limitar su operación a ciertos días de la semana. La mayoría, según relatan, sobrevive con ahorros o créditos que difícilmente podrán pagar si el paro se prolonga.
Un joven que trabaja en una lonchería detalló que antes del paro podían vender hasta cien órdenes al día; ahora, con suerte colocan diez.

Explicó que otros negocios también enfrentan pérdidas importantes, aunque algunos cuentan con más margen de maniobra.
La falta de estudiantes ha cambiado por completo el entorno. La actividad que solía animar la zona, sobre todo entre semana, ha desaparecido. El flujo peatonal es bajo, las áreas comunes lucen desiertas y los comercios trabajan a la mitad, si acaso.
Según los propios trabajadores, existe la expectativa de que el regreso a clases pueda darse a más tardar el 18 de agosto, como se ha planteado en algunos espacios de diálogo entre autoridades universitarias y estudiantes en paro. Aunque la incertidumbre persiste y no todos podrán esperar indefinidamente.

Tanto comerciantes como operadores reconocen que, aun si se concreta el regreso, no se recuperarán de inmediato las pérdidas. Para muchos, agosto representa la última oportunidad para salvar el negocio o sostener la unidad.
‘Durante la pandemia cerramos por obligación; hoy estamos cerrando por abandono’, lamentaron.