Lendaly Elizalde
Las empresas están cambiando sus criterios de contratación: el título universitario ya no garantiza empleo. Habilidades como comunicación, adaptabilidad e inteligencia emocional se han convertido en el nuevo filtro laboral, dejando en desventaja a jóvenes egresados que enfrentaron formación remota durante la pandemia.
Joaquín tiene 22 años, es egresado de Contaduría por la Universidad Nacional Autónoma de México y lleva más de cuatro meses en busca de su primer empleo formal. En ese proceso, no solo se ha enfrentado a los filtros de las empresas, sino también a sus propias limitaciones.
‘Las empresas buscan jóvenes con habilidades sociales muy marcadas, incluso cuando no son parte central del trabajo. La verdad soy introvertido; la mitad de mi prepa y la universidad la cursé en pandemia, casi no socialicé’, relató.
Pandemia y habilidades sociales: la brecha invisible
El caso de Joaquín refleja una tendencia que empleadores han comenzado a identificar: una generación de recién egresados con debilidades en habilidades de socialización, negociación y comunicación interpersonal, en parte derivadas del aislamiento durante la pandemia.
Para empresas como Laudex, dedicada al financiamiento educativo, estas competencias son tan relevantes como los conocimientos técnicos. La comunicación efectiva, el pensamiento crítico y la adaptabilidad forman parte del perfil que buscan en los nuevos talentos.
‘A partir de las tecnologías, la pandemia y la sobredigitalización, los recién graduados han interactuado menos cara a cara, lo que impacta en su capacidad de negociación y conversación’, explicó Miguel Castilla, director general de Marketing de Laudex.
Lo que buscan hoy las empresas
Desde la óptica empresarial, el pensamiento crítico y la inteligencia emocional se han vuelto indispensables, especialmente en perfiles jóvenes con formación universitaria, ya que inciden en la capacidad de trabajar en equipo y asumir liderazgos.
Castilla señaló que las empresas han tenido que ajustar sus criterios ante los cambios generacionales, priorizando ahora la adaptabilidad y la reciprocidad en entornos laborales cada vez más diversos.
‘Hoy buscamos mayor inteligencia emocional y capacidad de adaptación. La coadaptación entre generaciones se ha vuelto más compleja’, apuntó.
A la par, habilidades relacionadas con el uso de herramientas digitales, redes sociales e inteligencia artificial han cobrado mayor peso en el mercado laboral.
Incluso los procesos de reclutamiento han evolucionado. Empresas como Laudex han ampliado sus canales hacia plataformas como TikTok y herramientas basadas en inteligencia artificial como ChatGPT, utilizadas por jóvenes tanto para buscar empleo como para informarse sobre oportunidades.
Jóvenes preparados, pero no contratados
Sin embargo, para Joaquín, este nuevo enfoque también evidencia una desconexión entre lo que se enseña y lo que se exige en el mercado laboral.
En sus últimas entrevistas, las preguntas sobre resolución de conflictos lo tomaron por sorpresa.
‘Nunca hablé de estos temas con personas que ya estuvieran en el campo laboral. No sabía cómo reaccionar’, admitió.
También cuestiona la falta de orientación sobre dinámicas laborales básicas.
‘Nos llaman generación de cristal, pero no nos dejan demostrar lo que sabemos. Se fijan más en la experiencia que en los conocimientos. Tampoco nos dan oportunidades para aprender’.
Informalidad como salida ante la falta de oportunidades
El contexto refuerza esta problemática. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2025 había 15.9 millones de jóvenes económicamente activos en el país (52.3 %) y 14.5 millones (47.7 %) fuera de alguna actividad económica.
En el Estado de México, la población de entre 15 y 29 años asciende a 4 millones 259 mil 351 personas. De ese total, 2.1 millones se encuentran en condiciones limitadas en educación y empleo, lo que representa el 49 % de la juventud.
Además, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo muestra que la informalidad entre jóvenes es cerca de 10 puntos mayor que la tasa general: 67 % de quienes trabajan lo hacen en condiciones informales.
Finalmente, Joaquín y Miguel coinciden en que para modificar la problemática de contratación de jóvenes profesionistas debe existir una relación de reciprocidad por ambas partes para poder realizar un trabajo adecuado.