Marcha 4/20 en Toluca: humo y exigencias por la legalización del cannabis
Apenas 200 personas participaron este año; colectivos acusan estigmatización y falta de regulación
Ximena García
El contingente avanzó desde la Glorieta del Águila hasta la Alameda Central Cuauhtémoc; algunos caminaban, otros rodaban en bicicleta o moto.
A diferencia de ediciones anteriores -como la de 2024, que reunió a más de mil 500 personas-, este año la convocatoria fue menor.
La organización estuvo a cargo del colectivo Gallo Colorado, uno de los impulsores del movimiento en la capital mexiquense.
A pesar de la baja asistencia, insistieron en que la lucha sigue vigente y que la falta de regulación mantiene al cannabis en una zona gris donde impera el estigma, la criminalización y el mercado negro.
De la estigmatización al debate
Olaf Palomares, uno de los participantes, criticó la ausencia de una agenda educativa sobre el cannabis en espacios públicos.
Siempre nos manifestamos fumando, pero también falta informar. Hay mucho desconocimiento sobre lo terapéutico, sobre el autocultivo, sobre nuestros derechos como usuarios.
También señaló que, al no existir una regulación clara, quienes consumen cannabis quedan expuestos a riesgos asociados al narcotráfico.
‘Si no puedes sembrarla tú mismo, tienes que conseguirla en la calle, y ahí nadie te garantiza calidad ni seguridad’, apuntó.
Gabriel, usuario habitual con fines médicos, contó que utiliza marihuana como analgésico natural y tratamiento para la ansiedad.
La planta tiene beneficios comprobados. Lo que falta es voluntad política para abrir ese diálogo con base científica, no con prejuicios.
El inicio cada vez más temprano
Según el Instituto Mexiquense contra las Adicciones, la edad promedio de inicio en el consumo de cannabis en el Estado de México es de 12 años.
A nivel universitario, cuatro de cada diez estudiantes declaran consumir marihuana de manera habitual.
Esto lleva a especialistas a proponer la creación de un Observatorio de Adicciones, que podría estar encabezado por la Universidad Autónoma del Estado de México, para analizar esta tendencia, que se mantiene al alza.
Riesgos y beneficios de una planta estudiada
Su uso terapéutico ya está regulado en varios países y autorizado en México bajo criterios estrictos por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
Sin embargo, su consumo sin control ni orientación médica también conlleva riesgos, sobre todo en adolescentes.
La evidencia indica que, cuando se consume de forma temprana y frecuente, puede tener efectos sobre el desarrollo cerebral y agravar predisposiciones a trastornos como depresión, ansiedad o esquizofrenia en poblaciones vulnerables.
Una legislación pendiente
En junio de 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional la prohibición absoluta del uso lúdico del cannabis.
No obstante, el Congreso de la Unión ha postergado repetidamente la creación de una ley que regule su producción, distribución y consumo.
Mientras tanto, las personas interesadas en su uso personal deben recurrir al amparo como única vía legal.
La Cofepris ha recibido miles de solicitudes, pero solo una fracción han sido autorizadas, en un proceso largo, costoso y poco accesible para la mayoría de la población.































