En este día dizque del amor y la amistad, aquel dicho del “amor con amor se paga” se ha contradicho por el “odio con odio se paga” y es que entre la clase política todos “se odian con buena fe “ hay hipocresías que se ventilan con cinismo y descaro, los límites de la tolerancia se han rebasado y se viven momentos de sentimientos encontrados, de los enconos a la falsedad, de la maldad a la barbarie, del salvajismo a lo más degradante del quehacer político, de la unidad a la exclusión, de la violencia verbal a la cohesión y de ésta a la dispersión y confrontación para intentar una y mil veces la aniquilación del adversario, aplastar al opositor hasta difuminarlo, porque la historia comienza ahora, desde el poder absoluto e inmoral, antidemocrático y abusiva violentación de la ley, así es de prepotente, arrogante y amenazante.
Desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum Pardo llama a la unidad, un mensaje que ineludible llega a Zacatecas, a un escenario de sordos donde solo saben intercambiar ataques, intrigas, injurias, calumnias, injurias, cotidiana violencia política, del Palacio de Gobierno al Palacio Municipal los enconos personales están muy por encima de las diferencias institucionales que han de convivir por el interés superior de Zacatecas; una irracional e injustificable exclusión que exhibe una confrontación que ya escaló nacional e internacionalmente, inconcebible que se exhiba tanta penuria en el lenguaje y tanta degeneración en los hechos. Zacatecas y los zacatecanos pierden en este pleito estéril.
El obispo Sigifredo Noriega llama a la solidaridad ante las crisis a fin de alcanzar la paz en la sociedad; Ricardo Monreal Ávila convoca a la reconciliación; David Monreal insiste en la conjunción de todas las fuerzas para servir al pueblo con honestidad y amor; Saúl Monreal llena en el Senado el hueco dejado por su hermano y responde unificador; Miguel Varela manifiesta disposición al diálogo y la comunicación para alcanzar acuerdos en ambiente de respeto; Jorge Miranda rehace unidad entre los empresarios y los exhorta a vincularse con David Monreal para relanzar el crecimiento económico; en la Universidad Autónoma de Zacatecas, el ex rector Francisco Javier Domínguez rompe con el rector Rubén Ibarra y lo llama traidor; la cultura de la exclusión y descalificación existe y daña a Zacatecas. Se promueve la división.
Tal parece que hay la urgencia por acabar con el contrario, por falsearse unos a los otros, y es grave ver que se acostumbran al dolor del desprecio e indiferencia, subliman arrogancia y soberbia para ostentarse superiores a los otros o a los demás, se ungen los únicos salvadores del estado, los “únicos héroes a la altura del arte”, levantan barreras indestructibles ante unos e infranqueables ante los otros, el horizonte de las hazañas a favor de la Suave Patria, es todo suyo y está pintado del color de sus mentiras y del sabor de sus verdades.
Esto es Zacatecas, un escenario convertido en emergencia por las crisis económica y de inseguridad, por los castigos del retroceso y el estancamiento por los sexenios y los trienios que han transcurrido llenos de incapacidad, ineptitud e impotencia; un panorama de expectativas alentadoras pero que otra vez se observan inalcanzables y como vanas promesas, porque otra vez se repite el vergonzoso intercambio de culpas y esperanzas que no se cumplen, este no es el ambiente amoroso, es el reino de la confrontación e intolerancia.