Zacatecas está justamente a 20 días de reabrir sus fastuosos, naturales e inigualables escenarios a los turistas, migrantes, visitantes y los vecinos ansiosos y ávidos de sublimar sus alegrías en verdadera convivencia familiar y colectiva durante la celebración de la edición 39 del Festival Cultural con la presentación de una magna programación de atisbos internacionales y espectacularidades nacionales, estatales, hasta municipales y comunitarios, un maravilloso colectivo de acontecimientos que van a reafirmar la vivencia de un ambiente de bienestar en atmósfera de paz y tranquilidad, como así lo han logrado los esfuerzos gubernamentales y de la sociedad para alejar los riesgos de violencia.
Esta vigorosa historia cultural que no empieza ahora, sino que nace con la creativa visión futurista en el sexenio de Genaro Borrego Estrada, ha transcurrido como grandiosa evolución que arriba a los tiempos de la cuarta transformación como un cambio social y cultural y frente a una modernidad ya caracterizada por las últimas tecnologías que más azoran por la inteligencia artificial, recursos que han de impactar en el desarrollo de la etapa de creciente e inmensa movilización masiva que colmará las calles, avenidas, rinconadas, escalinatas, plazuelas, museos, teatros, espacios que tendrán la garantía de seguridad y protección que ya implementa el gobierno de David Monreal Ávila.
Este ciclo inagotable de cultura es ya referente nacional e internacional que acerca a Zacatecas Capital como la Capital Cultural de México y proyecta al estado como el máximo escenario de la más enorme diversidad en tradiciones, costumbres, historias, arquitectura, arqueología, gastronomías, musicalidad, poesía, pictórica, narrativas, un todo que fortalece el embellecimiento de los Pueblos Mágicos, la conservación del Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, como lo es la Bizarra Capital del Estado, y que no deben caer otra vez en el vicio inercial de la autocontemplación para que todo transcurra en la conformista normalidad y apartados de la trascendencia y relevancia.
Ya se ha reiterado hasta el cansancio que el Turismo es tractor fundamental del desarrollo social y el crecimiento económico del estado, su integración al ascenso por las vías de la grandeza zacatecana que nunca ha de perderse y siempre y ahora tienen que ser como nunca, lanzar una estrategia de comunicación, promoción, difusión, publicidad, de motivadora contundencia, de extraordinario impacto, como un llamado contenido de imaginación, creatividad, propuestas y dinamismo acordes a esta incontenible transformación que desde la cúspide del poder se presume y que el pueblo bueno y sabio debe reconocer como cualidades de inteligencia, armonía, coordinación y efectividad para que sea lograda la mayor hazaña en la construcción de multitudes que llenen los hoteles, restaurantes, cafés, antros, transportes, todos los recursos gubernamentales y de la sociedad, de los empresarios y colectivos artísticos que vinculen solidaridad para darle fuerzas al estado.
Toda esta grandeza programática del Festival Cultural es en verdad sustantiva, se abre la identidad zacatecana a las virtudes y sentimientos de un turismo cultural que agiganta la imagen estatal, pero otra vez solo confiados en la inercia de la negligencia, no se armonizan los esfuerzos gubernamentales y de la sociedad para lograr una promoción y difusión que Zacatecas merece, todo al ahí se va, a ver qué sale.