Extraordinario desempeño de coordinación, prevención y reacción para garantizar seguridad en el Festival Cultural de Zacatecas capital y los municipios, ejecutan el Ejército, la Guardia Nacional, las Policías Estatales y municipales y el equipo de Protección Civil, función pública de responsabilidad y sensibilidad que ya es factor para que los eventos desde la Plaza de Armas, Plazuelas Goitia y Miguel Auza, La Caja, los Portales, Mercado González Ortega, logren niveles de éxitos apoteósicos, pletóricos de alegría, euforia, ovaciones reanimado ambiente que viven y protagonizan las familias, los jóvenes, las niñas y los niños, hasta los adultos mayores, porque la diversidad y pluralidad caracteriza a la fiesta.
Hasta ahí y por esa capacidad organizacional y control de las movilizaciones de masas sin atropellos ni escándalos, toda va bien en la primera etapa de la derrama cultural sobre la Bizarra Capital, Fresnillo, Guadalupe, Jerez, y los Pueblos Mágicos, pero, y no hay peros que valgan, no faltan los prietos en el arroz o las piedras en los frijoles, porque para empezar y aún en éstos grandes acontecimientos, la modorra de los comercios y servicios en el centro histórico no abandona la maldita costumbre de abrir tarde, no cumplen con los horarios de la normalidad y apenas a las 11 horas están abriendo sus puertas, y se quejan de que no hay ventas.
A esa irresponsabilidad hay que agregar el excesivo apartado o exclusividad de los espacios de estacionamiento, por avenidas Hidalgo, Tacuba, Jardín Independencia, González Ortega, Villalpando y calle Aguascalientes, tareas que mal aplica el Director de Vialidad Oswaldo Caldera y sus agentes y lo que más arrecia esta desatención hacia los turistas, visitantes y migrantes, son los apartados que hacen los propios comerciantes y vecinos de sus espacios frente a los negocios, para su beneficio propio excluyendo a los visitantes de la oportunidad, acciones que realizan como bloqueos con botes, rejas, hasta con macetas, de muy mal gusto los caprichos.
De plano, los taxistas y choferes del transporte público se lucen por su pésima presentación personal y de las unidades que conducen, a los taxistas los hemos observado sin voluntad para sublimar atención a ancianos y ancianas que pretende abordar, no exaltan amabilidad para bajarse y ayudar a las personas, de nada han servido las supuestas capacitaciones y orientaciones para que sea resaltado su servicio e insisten en el vicio de sus malas costumbres de negligencia, que son interpretadas como groseras ofensivas a los visitantes y usuarios, nomás no se deciden a exaltar cualidades de servicio eficaz, esmerado y diligente, no es lo suyo, lo suyo es hacer lo negativo de siempre.
El Festival Cultural Zacatecas que ha optimizado recursos para proyectar una programación de calidad nacional e internacional, no logra la responsable correspondencia de estos servidores, sin olvidar que en restaurantes y cafés o antros, generalmente no ejercen una atractiva cultura de atención esperada y motivadora. El período vacacional con sus festivales culturales como éste que transcurre esplendoroso y de gran impacto, requiere de mayores esfuerzos y cualidades de servicio para que efectivamente Zacatecas alcance esas reiteradas expectativas de la Capital Cultural de México, y no se alcanza porque insisten en equivocada estrategia contra los turistas, visitantes y migrantes.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión.