Innecesario culpar al pasado cuando la actualizada responsabilidad obliga al gobierno y la sociedad a superar hasta resolver las crisis de hoy, como así se logra con efectividad y resultados que convencen, avanzar con la estrategia de pacificación para restablecer la atmósfera de tranquilidad social y evitar se acumulen condiciones generadoras de incertidumbre e ingobernabilidad, a fin de transitar ya y en permanente ascenso a las etapas de crecimiento económico y desarrollo con bienestar que por más de 50 años se han retrasado en Zacatecas.
La presentación que hizo David Monreal Ávila de la agenda 2025, Año de la Paz y el Bienestar, advierte un desenvolvimiento de acciones por senderos de la conciliación que de deseable ha de transitar a lo posible y real con todas las fuerzas políticas y sociales, incluida la oposición que también es gobierno en las legislaturas y en los municipios; o sea, no se debe excluir a nadie en este compromiso por alcanzar bienestar para todas y todos, para las familias y sus comunidades, porque es un reto formidable que puede convertirse en hazaña colectiva y de gobierno y es un tremendo desafío que abre nuevos horizontes a través de cambios que deben transformar la crítica realidad de hoy, para insertar al estado con todas sus potencialidades en el ritmo acelerado en la construcción de mejores y más valiosos escenarios de progreso.
La gente, las zacatecanas y zacatecanos ya están cansados de esperanzas y de sueños tan prometidos por sexenios y trienios, de manera que ese pronunciamiento gubernamental de no descansar hasta que cada familia pueda vivir y caminar por nuestras calles con tranquilidad, ya tienen que concretarse, alzarse como realidad con el fortalecimiento de la seguridad y el tejido social; la cohesión comunitaria; el impulso a la economía y las oportunidades locales; hasta garantizar que los servicios básicos lleguen a todos los ciudadanos del estado, ambicioso proyecto de Paz y Bienestar que ha sido anunciado de cara a los sectores sociales, académicos, religiosos, municipales y comunitarios, fuerzas y energías que son involucradas porque son corresponsables en la recuperación de la grandeza de Zacatecas y sus valores.
En su anuncio de bienestar, David Monreal ejerció autocrítica al reconocer que aún falta reducir la incidencia de delitos como narcomenudeo, extorsión y la violencia familiar y más alentador y optimista se escuchó cuando al informar que los homicidios han bajado en 70 por ciento, en coordinación con las fuerzas públicas del Ejército y la Guardia Nacional enviadas por el gobierno federal de Claudia Sheinbaum y el más vigoroso enlace con los 58 ayuntamientos, su gobierno buscará reducir otro 30 por ciento los homicidios, hasta lograr cifras de normalidad.
Alcanzar la meta de paz con bienestar será difícil, pero no imposible, en la sociedad hay formidable sensibilidad ante la violencia, advierte y reconoce que se combate con determinación, de tal forma que el otro nutriente para la atmósfera de certidumbre es la suma de bienestar con el suficiente abastecimiento de agua, que se ha de lograr con el sistema Milpillas; los más amplios apoyos al campo, la promoción de inversiones industriales, apuntalar el turismo, agigantar el prestigio cultural; contener el abuso en precios de la canasta básica; y sobre todo, que políticamente se reproduzcan los acercamientos hacia la reconciliación para que la imagen sea de gobernabilidad y estabilidad social.