Está probado una y mil veces que Zacatecas es multicultural, sus expresiones físicas en su estructura arquitectónica, por las esencias humanistas que van desde la historia, hasta las manifestaciones artísticas, literarias, musicales, pictóricas, esculturales, artesanales, gastronómicas y las más finas tradiciones populares y comunitarias en los municipios, y la presencia siempre permanente y agigantada de sus hombres y mujeres ilustres, hacen que sea un escenario singular, único, extraordinario e impactante por todos los rincones, callejones, plazas, jardines, edificios históricos, los prestigiosos museos, factores en su conjunto que motivan a la cultura masiva, a la convivencia popular.
Hay que ver la composición poblacional en éstos días del Festival Internacional del Folclor, la capital del estado, de ciudad universitaria que es, ahora está convertida en una comunidad familiar integrada por los propios vecinos apasionados de la cultura y orgullosos de su ciudad, la oleada migrante que por todas las regiones de la entidad se concentró y que pasó días en la Bizarra Capital, los miles de turistas y visitantes que ya tienen establecida su agenda para asistir aquí al más valioso intercambio de experiencias, historias y expresiones culturales que nunca terminan y que a diario se extienden como testimonios de esa muy esencial y rica consistencia como pueblo con sus ciudades.
El serial de festivales y acontecimientos relevantes mantienen virtuosa frecuencia, de manera que durante todo el año se abren espacios a la fraternidad cultural y Zacatecas se convierte en referente histórico y cultural de México y del mundo. Las contribuciones culturales que se conjuntan, además de realistas, son esplendorosas, atractivas, de gran impacto en la sociedad, tan solo registremos el Festival Cultural Zacatecas durante las semanas santa y pascua; el internacional teatro de calle; el festival barroco de Guadalupe; las impresionantes Morismas de Bracho; los días dedicados a los migrantes en los municipios como Jerez y por los cañones de Tlaltenango y Juchipila; los 7 pueblos mágicos; el novedoso festival Cucurrucucú de Fresnillo motivado por Tomás Méndez; el festival Iberoamericano de Poesía “Ramón López Velarde” creado e impulsado por el poeta José de Jesús Smapedro, un listado de botones de muestra que significan fulgor y alegrías.
Ciertamente y como bien lo dice el Obispo Sigifredo Noriega Parceló, aquí en Zacatecas el arte y la cultura son oportunidades para la fraternidad que va más allá, porque la multitud hoy en el festival del folclor, como en todos los programados, la hacen cientos, miles de familias, hay que ver a los padres con sus hijos, a los adultos mayores como abuelos que comparten sus vivencias, a los visitantes de todos los horizontes, siempre en familia y por ello la singularidad de las expresiones culturales en Zacatecas, hacen efectivo el bienestar.
Sin duda, la gente muy nuestra y la que asiste a gozar de los festivales y sus manifestaciones culturales, exponen el reconocimiento al Instituto Zacatecano de Cultura, promotor y organizador de los eventos ya arraigados y afamados; y aprecio por el esfuerzo gubernamental de David Monreal Ávila, convencido de que la cultura es la esencia del estado y que debe ser enriquecida a través de los festivales como éste brillante y espectacular del folclor que mañana concluye, no debe haber restricciones presupuestales, se exhibe la grandeza de Zacatecas.