Ni cómo decirlo mejor: el obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, hizo un enérgico llamado a la clase política actual que pretende adelantar los tiempos electorales utilizando los recursos públicos que son de los zacatecanos. Literalmente, les hizo la recomendación de tranquilizarse y mejor ponerse a trabajar.
Ya de pasada, Noriega Barceló reprobó los pleitos estériles que ha emprendido el gobernador del estado David Monreal Ávila, por separado, con los presidentes municipales Javier Torres Rosales, de Fresnillo, y Miguel Ángel Varela Pinedo, de la capital, por los temas de la municipalización de tránsito y el incremento disfrazado a las tarifas del agua potable, de la Jiapaz
Y es que, en un lapso menor a los días, los políticos en cuestión emprendieron una guerra mediática, descalificándose entre todos de su quehacer político, llegando inclusive a los adjetivos calificativos. Ni a cuál irle, la verdad.

Apenas ayer consignamos en la columna dominical de Escenarios Políticos sobre este importante tema que también ayer fustigó el obispo Noriega Barceló: el pleito, que él mismo calificó “innecesario” entre el mandatario estatal y los dos presidentes municipales de Fresnillo y Zacatecas -y viceversa-. Desde luego, hay puntos de coincidencia con la aguda reflexión del líder católico.
Así pues, resulta más que evidente que estos actores políticos ya están pensando en lo que viene para ellos el 2027, pero también es claro que están usando el recurso del erario para sus fines políticos. Y justo eso es lo que reprocha el influyente obispo de la diócesis de Zacatecas. El tema es que faltan dos años para la elección de gobernador, diputaciones federales, presidentes municipales y legisladores locales.
A lo que pretendemos llegar es, de nuevo, qué necesidad tienen por adelantar los tiempos, y peor aún, usando el dinero que pertenece al pueblo, porque de otra manera no se explica cómo le están haciendo estos y otros actores políticos para hacerse presentes en la arena pública. La verdad, no hay ni a cuál irle. Qué falta le hace al estado de Zacatecas una buena sacudida de los actuales políticos, claro está, salvo sus honrosas excepciones -pero muy honrosas-. En medio, hay otro problema: no hay una nueva generación que dé confianza. Sólo destellos que no sabemos si están lo suficientemente listos para heredar los mandos y cargos.
Lamentablemente, se puede prever que, tanto la polémica por la municipalización de Tránsito en Fresnillo continuará, así como el desacuerdo por el incremento a las tarifas de agua. Es claro que los presidentes municipales Javier Torres Rodríguez y Miguel Ángel Varela Pinedo están decididos a seguir con el pleito hasta donde les dé mediáticamente.
Es claro, que al final del día, el llamado-regaño del obispo se debe extender en general a todos (as) los políticos que andan con lo que el clásico califica como actos “anticipados de campaña”. Enumerarlos a todos sería un acto que no tiene sentido, Zacatecas los conoce muy bien. Por lo pronto, hoy los regañados fueron el gobernador Monreal y el alcalde Torres. El que entendió, entendió.
En conclusión, el reproche del obispo Sigifredo Noriega Barceló hacia los actuales actores no está fuera de la razón, por el contrario está fundado y motivado. El exhorto a que le bajen dos rayitas a sus pleitos y diferencias es real y con enfado, sobre todo porque tiene tintes políticos con la mira puesta en la sucesión de 2027.