El Aeropuerto Internacional de Zacatecas inicia inversión quinquenal para ampliar y mejorar su terminal, con obras físicas desde 2027 para optimizar atención.
Zacatecas ocupa la cuarta posición nacional en superficie dañada por incendios forestales en 2026, con más de 8,600 hectáreas afectadas, según Conafor.
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Ante el atraso, falta de progreso y desarrollo, se supone que, en 2025, el Año del Bienestar, gobernantes y gobernadores deberían de estar unidos, porque, más allá de las diferencias ideológicas y políticas el estado de Zacatecas debería estar por encima de cualquier diferencia para sacarlo adelante, sin embargo, preocupa, los pleitos entre el Gobierno del Estado de extracción morenista y el Ayuntamiento de la capital de extracción panista. A lo mejor no lo han medido, pero han comenzado a irritar a la sociedad y no hablamos de polarización, este es otro ingrediente importante, sino del enojo ciudadano. Nos parece, que el gobernador David Monreal Ávila y el presidente municipal, Miguel Ángel Varela Pinedo deben de bajarles dos rayitas a la sobrebebía y orgullo que demuestran todos los días.
Dicho con propiedad, frente a una nueva realidad estatal, en medio de la renovadora transformación en la búsqueda permanente de la normalidad democrática en el ejercicio del poder para incorporar todas las energías al ritmo acelerado del desarrollo social y crecimiento económico, justamente en ese afán y convicción por la paz y tranquilidad, cualidades necesarias y vitales para lograr las metas y vencer los desafíos, han de ser evitados o eludidos factores de crisis y de conflictividad.
Con toda claridad se advierte que en Zacatecas crece el hartazgo social por la desgastante confrontación, que a diario condena y urge a la unidad a través del diálogo, hay un evidente rechazo a la violencia política entre poderes, entre gobiernos, partidos y sectores, sobre todo, porque pretenden la aniquilación del contrario o diferente, la aplastante derrota del adversario, en lugar de racionalmente dirimir las diferencias y unir las coincidencias para juntar las fuerzas impulsar el progreso.
Bajo este escenario estatal, de pronto y ante el actual conflicto entre gobierno estatal y el municipio de Zacatecas capital, irrumpe la dirección del ISSSTEZAC a cargo de José Ignacio Sánchez González con denuncia penal ante la fiscalía general de Justicia en el Estado de Zacatecas (FGJEZ) en contra del gobierno municipal de Varela Pinedo, por supuesta defraudación fiscal con la retención del pago de cuotas de 455 trabajadores municipales, un probable abuso de autoridad. En momentos en que escalan las diferencias entre los poderes estatal y municipal, llama la atención que Sánchez González sostiene en que hubo una presión para desafiliarlos, cuando la Ley General del ISSSTEZAC no lo contempla. Exhibió justamente un documento donde les informaba precisamente sobre la desincorporación que venía.
Ante la demanda fiscal, la reacción del alcalde capitalino fue inmediata, un desafío que el munícipe encara de frente, actitud que lo revalora y que obtiene reconocimiento de su gobernador en la ciudad, porque se atreve a responder al reto del poder estatal, que ahora se muestra debilitado, porque no fortalece, sino que suma complejidad al conflicto y aleja más todavía las expectativas de diálogo y comunicación política que se consolidaban desde las dos partes. Llegar a estos escenarios que elevada confrontación, no es la forma ni la estrategia para encontrar soluciones, le echan montón a la gravedad, se empeoran las relaciones y más potencial al municipio y su autonomía.
Las dimensiones del conflicto crecen y exhiben incapacidad de entendimiento y acercamientos para construir el diálogo y lograr los acuerdos y consensos. Esta no es ruta adecuada ni razonable para que se abran los cauces hacia los horizontes de bienestar que se trazan desde el estado y en los que todos los zacatecanos, todos los gobiernos y los sectores productivos, son convocados para edificar la fuerza única, común y unida para abatir las actuales condiciones de atraso económico, de violencia e inseguridad. Más se advierten riesgos de prolongación riesgosa y peligrosa, porque en esa degradante politización del conflicto podrían desembocar en movilizaciones de municipios en solidaridad con Zacatecas capital. Cuidado, siempre habrá tiempo para los acuerdos, a pesar de las diferencias.
En resumidas cuentas, el conflicto que ahora atiza el ISSSTEZAC ya tiene un saldo negativo y aleja las condiciones de conciliación que se deben alcanzar a través de la prudente y razonable discusión en este extraordinario acontecimiento ya político y que está siendo puntualmente evaluado por la ciudadanía y la sociedad en su conjunto y que también es observado desde Palacio Nacional como un obstáculo local a la edificación del segundo piso de la cuarta transformación. Y caben los cuestionamientos que ya se han hecho en este escenario, ¿Quién pierde más? ¿Quién se enganchó primero y por qué?, ¿Quiénes están atrás del pleito?, ¿Qué intereses persiguen? Porque efectivamente, la denuncia del ISSSTEZAC en contra del Ayuntamiento de Zacatecas forman parte de las marcadas diferencias entre la administración de David Monreal Ávila y la municipal de Miguel Ángel Varela Pinedo, situación que la sociedad rechaza porque significa contención al desarrollo y crecimiento y porque son diferencias que han de lograr solución con diálogo respetuoso, que se deben buscar para insistir en la civilidad hacia las soluciones, no estériles confrontaciones. Reflexionen señores gobernantes, Zacatecas no está para seguir perdiendo el tiempo, aunque, violentarla Leytampoco es de gente seria y racional.