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Hace unos días David Monreal Ávila resaltó que Zacatecas está en buen momento y que no merece ser secuestrado por intereses políticos aviesos, una expresión que convoca a su gabinete a que asuman plena responsabilidad y compromiso total para colectivamente responder a las exigencias populares sobre un escenario de bienestar, que se tenga lo necesario para vivir, si no holgadamente, sí con ambiente de tranquilidad y paz para trabajar sobre los tractores impulsores del desarrollo, la minería, el turismo, la industrialización y el campo, de manera que sean alcanzados el acceso equitativo a los servicios fundamentales de agua, alimentación, salud, educación y vivienda.
Si ahora México está de modo para soportar con entereza la embestida de Donald Trump y evadir los efectos de los amenazantes aranceles ahora en pausa hasta el 2 de abril, no es un tiempo para el conformismo y para esperar el milagro de la no aplicación de esas cargas económicas y que es más probable que se decidan para producir una crisis más sobre las otras que Zacatecas resiente, resulta vitalmente estratégico que sean concentrados todos los esfuerzos gubernamentales, empresariales y sociales para contrarrestar los daños a la economía familiar y aventar a más grupos sociales a las carencias, la desigualdad y la pobreza extrema. De tal suerte, que urgente será que las inversiones sean destinadas a las urgencias y prioridades sociales sustentadas en el Plan México a fin de establecer con solidez puentes de salvación a través de una prosperidad real y objetiva que se sienta integralmente en los 58 municipios de la entidad.
A éstas alturas y si el gobierno estatal y los empresarios son consecuentes con ese buen momento que se atisba, se tiene que trabajar con inteligencia y con todas las fuerzas para revertir esos datos y estadísticas contenidos de fatalismo, como la pérdida de los 6 mil empleos formales en 2024 y que anuncia el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), para colocar a Zacatecas en el tercer lugar del país con la mayor pérdida de puestos de trabajo y además, el primer lugar en el aumento de empleos informales, el 12. 4 por ciento en el mismo año anterior. Y en este contexto, ya se advierte con alarma que por los posibles aranceles con los que Estados Unidos amaga al país, las manufacturas y agroindustria estarán en riesgo, ya que muchas son las empresas zacatecanas que dependen de la exportación e integración de cadenas de valor, como así lo reconoce Alejandro Romero Ávila, presidente de la COPARMEX Zacatecas.
Incluso los empresarios, o sea, los generadores de empleo, con todo realismo se preocupan por los negativos impactos económicos que la huelga en Benemérita la Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) reproducen sobre los comercios y servicios, efectos que ya Jorge Miranda Castro, el secretario de Economía, se presupone, tiene en revisión y análisis para presentar estratégico plan de recuperación con el respaldo del sector empresarial. A estos efectos se suman los acumulados por los paros magisteriales de más de tres semanas, daños que están obligando a muchos comercios a cerrar, como así lo advierte uno de las tres las líderes de los comerciantes del Centro Histórico, Lourdes Velasco. Porque hasta los comerciantes están divididos. Obvio que estos conflictos también han de ser encarados hacia una solución pronta por el mandatario estatal, porque su prolongación cada día es más perjudicial. El desafío inmediato y con reclamo de resultados eficaces, es para Miranda Castro, que no acaba de restaurar el escenario caótico que Rodrigo Castañeda Miranda dejó al estado. Sin embargo, los empresarios e inversionistas de la iniciativa privada están convocados a la corresponsabilidad con Zacatecas y a que aporten sus mayores esfuerzos para pronto superar la crisis y alcanzar mejores condiciones de bienestar que apunten al crecimiento económico y al desarrollo social y cultural.
Por encima de las diferencias y los conflictos sociales que las manifestaciones magisteriales, universitarias y de las mujeres reflejan, es acertado que el secretario de Economía busque abrir puentes de comunicación, intercambio y negociación para fortalecer al sector económico y más pronto, porque se deben adelantar planes, estrategias y programas para reducir el interés que Estados Unidos tiene en perjudicar a México con el pretexto de los fenómenos migrante y el narcotráfico, además de la alevosía racista y odiosa de Donald Trump contra los mexicanos. Así pues, frente a este panorama nada halagador ni optimista, ese cambio de actitud de los Estados Unidos hacia nuestro México y Zacatecas tiene que ser revertido hasta reencontrar el nuevo florecimiento de las relaciones respetuosas y productivas contenidas en el Tratado de América del Norte, el T-MEC.
En conclusión, si la minería es exitosa en Zacatecas, por ocupar los primeros lugares en la producción de plata, oro, zinc y plomo, además de las grandes expectativas de cobre, constituye en tractor económico más alentador, los secretarios de Economía, del Campo y Turismo deben optimizar creatividad e imaginación para poner en marcha y aceleradamente, una estrategia de promoción de inversiones,industrialización y esplendor cultural que regrese al estado la grandeza y su carácter indómito. O como lo grita el clásico: “Si no pueden, renuncien”. Den chance que lleguen otros zacatecanos (a) a ponerse la camiseta del Estado.
A lo que pretendemos llegar, es que, la administración de David Monreal Ávila está llegando a su cuarto año de gobierno y, sino se convierten las crisis en una gran oportunidad para reactivar la economía, entonces, ya no tendrá tiempo para hacerlo, por más discursos mareadores que él (David) y su secretario de Economía, Jorge Miranda Castro quien viene precedido de una dolorosa derrota electoral.