Ningún ser humano es ilegal
La comunidad migrante en los Estados Unidos está atravesando una ola de hostilidad, discursos de odio, redadas arbitrarias, entre otras violencias y políticas que criminalizan su derecho de vivir en aquel país.
Dar cuenta de estos hechos tan deleznables y arbitrarios, nos demuestran como los derechos humanos aún no se respetan por igual para todos; sin embargo, frente a esta realidad, desde México enviamos un mensaje claro y firme: no están solos.
Las mujeres y hombres migrantes —especialmente quienes han dejado sus hogares en Zacatecas, en todo México y en América Latina— han demostrado una y otra vez su inmenso valor.
Ha propuesto programas que permitan mitigar el impacto del retorno forzado; creando condiciones para que quienes sean deportados, encuentren en México un hogar con oportunidades, no un país que les dé la espalda.
Sin embargo, como mexicanos es importante unirnos al llamado que hace el gobierno federal, para los gobiernos estatales y locales de Estados Unidos, especialmente al estado de California, que históricamente ha sido refugio de miles de migrantes mexicanos.
Pedimos a los organismos nacionales e internacionales que protegen los derechos humanos, estar alertas, denunciar los abusos y frenar los excesos. Lo que está en juego no es solo un debate migratorio, es la dignidad humana de millones de personas.
Nadie merece ser objeto de políticas de terror, de segregación, o de manipulación política por el simple hecho de buscar una mejor vida para los suyos.
Hoy más que nunca, debemos alzar la voz para exigir un trato digno para nuestras comunidades. La migración no es un crimen, es una consecuencia de un mundo desigual y también es una fuerza que ha transformado positivamente a las sociedades.
Estados Unidos no sería una potencia mundial sin la aportación incansable de los migrantes.
No están solos. No están olvidados. A las comunidades migrantes, especialmente a las zacatecanas, les pedimos que se cuiden, que se apoyen entre ustedes, que mantengan su unidad, porque los mexicanos unidos siempre somos más fuertes.
Frente al odio, respondamos con organización. Frente al miedo, respondamos con solidaridad. Y frente a la injusticia, respondamos con dignidad.
La historia nos ha enseñado que ningún muro puede detener la esperanza. Y mientras haya familias que sueñan con un mejor futuro, habrá un pueblo que no dejará de luchar por su gente, esté donde esté.
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