Prohibir no resuelve
La prohibición legal de las drogas no resuelve los problemas de adicción (salud) por varias razones fundamentales, relacionadas con factores sociales, económicos, psicológicos y biológicos.
2. Genera mercados ilícitos. Cuando una sustancia se prohíbe, su demanda no desaparece, sino que se traslada al mercado negro. Esto fomenta la creación de redes criminales, violencia asociada al narcotráfico y una economía clandestina difícil de controlar.
4. Falta de control sobre la calidad y potencia de las sustancias. En mercados ilegales, las drogas se fabrican y distribuyen sin regulación. Esto aumenta el riesgo de adulteraciones, sobredosis y consumo de sustancias más dañinas.
5. No elimina la demanda. La prohibición no aborda el porqué las personas buscan consumir drogas. La demanda puede mantenerse o incluso incrementarse, especialmente si las circunstancias sociales que favorecen el consumo no cambian.
6. Crea una carga para los sistemas de justicia. Criminalizar el consumo y la posesión de drogas sobrecarga los sistemas judiciales y penitenciarios, desviando recursos que podrían usarse en prevención, educación y tratamientos de adicción.
Podemos incluso jurar y perjurar que el olor a fentanilo es el mismísimo que se puede percibir en el infierno y que es el aroma predilecto que usa como perfume Satanás, y con ello no se resolverá absolutamente nada.

















