La Presidenta de la República envió a la Cámara de Diputados dos iniciativas para expedir la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia en materia de Seguridad Pública y la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las cuales buscan robustecer el marco legal y las capacidades institucionales en dicha materia. Estas iniciativas son una ventana de oportunidad para que sin regateos, sin filias y sin fobias, definamos el modelo de seguridad pública que requiere el país para recuperar la paz y la tranquilidad. El análisis de estas iniciativas es amplio, por lo que en esta colaboración esbozaré unas primeras ideas y reflexiones.
En primer lugar, reconozco el valor y la audacia de la Presidenta Sheinbaum para presentar estas iniciativas que ponen el foco en la seguridad pública y en la inteligencia. En los últimos años, el debate nacional se focalizó en la seguridad nacional y en el combate a la delincuencia organizada y, en cierta forma, se dejó de lado a la seguridad pública. Lo anterior era entendible dados los acontecimientos que se presentaron.
Considero que un segundo gran acierto de las propuestas de la Presidenta es que contienen, por una parte, una visión estratégica – organizativa al plantear una nueva forma de integración, organización y funcionamiento de las instituciones de seguridad para potenciar sus alcances y resultados; por otra parte, le entra al terreno operativo al poner particular atención en la inteligencia para la seguridad pública, es decir, el proceso para recopilar, analizar y sistematizar información que permita a las policías y a las instituciones de seguridad tomar decisiones y realizar mejor su trabajo. En nuestro marco normativo e institucional, la inteligencia está orientada hacia la Seguridad Nacional: la marina y el ejército cuentan cada una con áreas para hacer inteligencia, misma que usan para hacer sus operativos; adicionalmente, se cuenta con el Centro Nacional de Inteligencia. En este sentido, es un avance que se empiece a hablar de inteligencia para la seguridad pública.
El tercer gran acierto es que busca mejorar la coordinación entre las diferentes instituciones de seguridad. Aquí hay un punto crucial: las policías y los centros de control y comando de los estados y municipios tendrán que profesionalizarse y certificarse, además de actualizar diariamente las bases de datos y, con ello, combatir los delitos. Esta será una parte importante en el proceso de inteligencia. El cuarto acierto es que busca modernizar el enfoque de prevención e investigación de los delitos, lo cual pasa también por fortalecer a las policías.
En próximas colaboraciones compartiré con ustedes otros temas contenidos en las iniciativas de ley. De entrada, se van acomodando las piezas de la estrategia para recuperar progresivamente la paz y la tranquilidad en el país: a) atención a las causas que provocan la violencia a través de los diferentes programas para el bienestar; b) la modernización del Sistema Nacional de Seguridad y, c) el liderazgo del Secretario Omar García Harfuch.