Ciencia y Saludviernes, 22 de agosto de 2025
Humo de cigarro pone en riesgo la salud de millones de personas
Cada año el tabaco provoca más de ocho millones de decesos
Héctor Román / El Sol de Zacatecas

El consumo de cigarro continúa siendo una de las principales causas de muerte prevenible en el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año el tabaco provoca más de ocho millones de decesos, de los cuales alrededor de 1.3 millones corresponden a personas no fumadoras expuestas al humo de segunda mano.
El riesgo radica en la gran cantidad de sustancias químicas cancerígenas que contiene el tabaco. Se calcula que un cigarro encendido puede liberar hasta siete mil compuestos, de los cuales al menos 70 han sido identificados como directamente relacionados con el desarrollo de distintos tipos de cáncer.
Entre las sustancias más peligrosas se encuentran el alquitrán, que se adhiere a los pulmones y daña el tejido respiratorio; el monóxido de carbono, que reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno; la nicotina, responsable de la adicción; y metales pesados como cadmio, arsénico y plomo, todos ellos vinculados a procesos tumorales.
El humo del tabaco también contiene formaldehído, benceno y amoníaco, compuestos clasificados como altamente cancerígenos por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés). Estos químicos no solo afectan a quienes fuman directamente, sino también a las personas expuestas de manera indirecta, lo que convierte al tabaquismo pasivo en un grave problema de salud pública.
Especialistas en oncología advierten que el consumo de cigarros está estrechamente ligado a más de 20 tipos de cáncer, entre ellos el de pulmón, boca, garganta, esófago, páncreas, vejiga y riñón. Además, aumenta significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas.
Las autoridades sanitarias insisten en que la mejor estrategia para reducir el impacto del tabaquismo es la prevención. Campañas de concientización, aumento de impuestos al tabaco, espacios libres de humo y programas de apoyo para dejar de fumar son medidas que han demostrado efectividad en diferentes países.
En México, la Secretaría de Salud recuerda que abandonar el cigarro no solo disminuye el riesgo de cáncer, sino que mejora la calidad de vida de manera inmediata: a las pocas horas de dejar de fumar, el organismo comienza a recuperarse, y en cuestión de años, las probabilidades de desarrollar enfermedades graves se reducen drásticamente.