La voz de los vecinos: “nuestras casas se cimbran”
La presentación de resultados no estuvo exenta de tensión. Representantes de los vecinos de las zonas aledañas rechazaron las conclusiones del comité y plantearon dudas sobre la transparencia del proceso.
El gobernador advirtió que la coordinación en materia de seguridad no es opcional y que los ayuntamientos renuentes podrían perder el permiso para portar armas.
Análisis científicos concluyen que actividad minera no genera temblores ni daños estructurales, aunque vecinos mantienen sus dudas. / Foto: Ricardo Reyes / El Sol de Zacatecas
El Comité de Análisis, Evaluación y Seguimiento a la Actividad Sísmica de la ciudad de Zacatecas determinó que las operaciones de la minera Capstone Copper Cozamin no son la causa de los sismos registrados en la zona norte de la capital ni de los daños estructurales reportados en viviendas de la zona. Sin embargo, los habitantes de las colonias afectadas rechazaron las conclusiones y advirtieron con tomar medidas de presión.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE), que formó parte del comité junto con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), informó que en un periodo de un año se detectaron 161 movimientos de tierra. La institución fue categórica: “los temblores son naturales y no están relacionados con explosiones ni actividades humanas”, y negó que representen riesgo para la población o la infraestructura urbana.
Durante el periodo de estudio se registraron dos mil 757 voladuras en la mina. Tras analizar los datos obtenidos mediante aparatos de medición instalados en las colonias Díaz Ordaz, barrio de Mexicapán, Ramón López Velarde y Pedro Ruiz González —todas ubicadas a dos kilómetros de la unidad minera— se determinó que “todas las vibraciones estuvieron por debajo de los límites permitidos, sin alcanzar niveles que puedan causar daños en las viviendas”.
La Gerencia de Estudios de Ingeniería Civil de la CFE también llevó a cabo un estudio estructural de 40 viviendas en el entorno de la mina. Si bien detectó deficiencias en elementos constructivos, concluyó que “la mayoría de las viviendas se encuentran en condiciones admisibles”.
Por su parte, el estudio de la UNAM, desarrollado por investigadores del Instituto de Geofísica y con la colaboración delServicio Sismológico Nacional, confirmó que la totalidad de los niveles de vibración medidos se encuentran por debajo de los límites establecidos en estándares internacionales de seguridad, y que ningún evento registrado —natural o antropogénico— supera dichos umbrales.
El investigador de la UAZFelipe de Jesús Escalona Alcázar, responsable de la red de monitoreo sismológico, analizó cientos de inmuebles con fracturas en la zona norte y señaló que estas siguen una tendencia coherente con la configuración de fallas geológicas profundas.
Además, documentó un ligero incremento en la generación de fracturas entre 2017 y 2024, paralelas a vetas de explotación históricas como La Cantera, El Bote y El Grillo, cubiertas al menos desde los años setenta del siglo pasado.
El especialista reconoció una deuda pendiente: aún se desconoce con exactitud la distribución y dimensiones físicas de las obras mineras antiguas en el norte de la ciudad, donde se han detectado construcciones edificadas sobre tiros de mina que no fueron rellenados correctamente.
Rafael Flores argumentó que las detonaciones de la minera propagan vibraciones a través de los tiros de mina y embovedados subterráneos, razón por la que “se sienten fuerte” incluso en el centro histórico. Criticó la ausencia de autoridades de Protección Civil en el acto y señaló que podría estarse ocultando información sobre el punto exacto donde ocurren las explosiones.
José Manuel Delgado, vecino de la colonia Díaz Ordaz, demandó que la empresa adopte métodos de extracción que eliminen las voladuras, las cuales —dijo— “son muy perceptibles” y ocurren a todas horas. Advirtió que los inconformes podrían manifestarse en los terrenos de la mina para obstaculizar su actividad si no se llega a un acuerdo.
Con 46 años viviendo en la zona, Víctor Navarro fue más enfático: “Nuestras casas se cimbran frecuentemente, y aunque una sola voladura esté por debajo de la norma, la multiplicidad de los daños que se va acumulando es peligrosa”. Navarro también pidió que la empresa regrese a métodos de voladura de menor intensidad, como los que utilizaba en el pasado.
Los reportes de sismos que generaron inquietud entre los colonos del norte de la ciudad comenzaron en junio de 2020. Fue hasta noviembre de 2023 cuando se formalizó el Comité de Análisis para impulsar los estudios científicos que ahora culminan con estas conclusiones, que lejos de zanjar el debate, parecen haber profundizado las diferencias entre la empresa minera, las instituciones académicas y los habitantes de las colonias afectadas.