Niño Dios monumental de Zóquite refuerza la identidad religiosa
La imagen religiosa monumental tiene una longitud de 6.58 metros y un peso de entre 750 y 800 kilogramos
La imagen religiosa monumental tiene una longitud de 6.58 metros y un peso de entre 750 y 800 kilogramos

Héctor Román / El Sol de Zacatecas
En la comunidad de Zóquite, en el municipio de Guadalupe, Zacatecas, la fe católica adquirió una dimensión literal con la instalación de una imponente escultura religiosa que ha trascendido más allá de lo local. La Parroquia de la Epifanía del Señor alberga desde finales de 2019 una imagen monumental del Niño Dios, considerada por feligreses y observadores como la figura del Niño Dios más grande del mundo, con una longitud de 6.58 metros y un peso calculado entre 750 y 800 kilogramos.
La idea de una imagen de tales dimensiones no surgió originalmente como una búsqueda de récords o turismo religioso, sino como respuesta a una necesidad estética y litúrgica planteada por la altura del templo, que mide cerca de ocho metros del piso al techo.
El entonces párroco, el padre Humberto Rodríguez, encargó una figura lo suficientemente grande para que no se perdiera visualmente en el espacio sagrado y armonizara con la arquitectura del recinto. Fue únicamente al comparar las dimensiones con otras imágenes similares en México y el extranjero que se advirtió que la obra superaba a muchas de ellas.
La escultura fue concebida y elaborada en un proceso que tomó más de un año, financiado prácticamente con donativos de la comunidad. El artesano principal, originario de Chimalhuacán, Estado de México, trabajó con un equipo especializado en imaginería religiosa, combinando materiales ligeros y resistentes como fibra de vidrio, resina y pasta automotriz para garantizar tanto la durabilidad como el realismo de la pieza
Aunque muchos visitantes acuden inicialmente por la curiosidad que despierta la figura monumental, los habitantes y autoridades eclesiásticas de Zóquite insisten en que su valor va más allá de la espectacularidad: la imagen representa un símbolo de fe y de la encarnación de Cristo como Dios hecho Niño, un principio central del mensaje cristiano que enfatiza la cercanía de Dios con la humanidad.
Este enfoque espiritual también se refleja en el nombre que se le dio: Niño Dios del Amor. El padre Rodríguez explicó que la elección subraya la creencia en que “Dios es amor” y que esta escultura debe ser un recordatorio tangible de esa verdad para quienes se acercan a rezar o meditar ante ella. Con el paso del tiempo, se han recopilado testimonios de fieles que atribuyen favores vinculados a la salud y la vida familiar a su devoción, lo cual ha reforzado el carácter devocional y comunitario de la obra.
La presencia de esta pieza ha colocado a Zóquite en el mapa del turismo religioso en Zacatecas, aunque, según analistas especializados, todavía no ha generado flujos de visitantes comparables a los de los santuarios más tradicionales del estado como el del Santo Niño de Atocha en la comunidad de Plateros, en el municipio de Fresnillo. Sin embargo, su potencial de crecimiento radica en la capacidad de integrarse respetuosamente en la vida de la comunidad y en el legado de fe que representa.
La historia del Niño Dios monumental en Zacatecas se inserta en una tradición más amplia de expresiones devocionales religiosas en México, donde imágenes de gran escala, o las representaciones del Niño Dios, han servido como focos de identidad comunitaria y culto popular.
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Así, lo que para unos puede ser simplemente una gigantesca figura religiosa, para la comunidad de Zóquite es un emblema de fe que reúne historia, cultura y espiritualidad en un solo símbolo: la representación monumental de un Niño que, paradójicamente, se presenta ante los fieles con tamaño extraordinario, pero con un mensaje profundamente íntimo.