Ana Vacio
El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, reconoció que la presa Milpillas es una obra necesaria, pero pidió que en su construcción “nadie pierda”.
Ante el rechazo al proyecto hídrico expresado por ejidatarios de Jiménez del Teúl y Sombrerete, el obispo declaró:
Los dueños de las tierras merecen un trato justo y adecuado, pienso que sí se puede lograr cuando hay voluntad y transparencia en lo que hacemos.
Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la diócesis de Zacatecas
En entrevista para El Sol de Zacatecas, Sigifredo Noriega agregó:
Ojalá prevalezcan la sensatez y la justicia, que haya buenos negociadores, que nadie pierda, que todos salgamos ganando.
Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la diócesis de Zacatecas
Cuando la presa se anunció en 2017, enfrentó el rechazo de una parte de los ejidatarios de Jiménez del Teúl y de Sombrerete, quienes a la fecha se niegan a vender sus tierras para la construcción de la obra.
En el 2024, el gobierno inició labores de convencimiento en comunidades de ambos municipios, como El Potrero, Atotonilco, Corrales, Estancia de Guadalupe, Carretas, Carrizo y Bocas, sin embargo, no se ha logrado un consenso.
Al respecto, Sigifredo Noriega opinó:
Ojalá que prevalezca el bien común, el bien de todos, ojalá que prevalezca un futuro donde todo mundo tenga lo necesario para una vida digna.
Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la diócesis de Zacatecas
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Este año Milpillas fue incluido en los proyectos prioritarios del Plan Nacional Hídrico anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum, con una inversión estimada de ocho mil 900 millones de pesos y cuyo objetivo es abastecer de agua potable a cerca de 500 mil habitantes del estado.
“De que es necesaria la presa, es necesaria, previendo el futuro hídrico de nuestro estado”, afirmó Sigifredo Noriega en referencia al déficit de agua registrado en los centros urbanos más poblados de Zacatecas.