Tendenciasjueves, 12 de febrero de 2026
Colibrí en el esoterismo: Por qué se asocia con el amor
En México y Centroamérica esta ave se ha convertido en un emblema del amor, la atracción y la energía vital
Héctor Román / El Sol de Zacatecas
En México y Centroamérica esta ave se ha convertido en un emblema del amor, la atracción y la energía vital
Héctor Román / El Sol de Zacatecas

El colibrí, esa diminuta ave capaz de batir sus alas hasta 80 veces por segundo, ha cautivado a la humanidad no solo por su belleza y agilidad, sino por el profundo simbolismo que distintas culturas le han atribuido a lo largo de la historia. En México y Centroamérica, particularmente, esta ave se ha convertido en un emblema del amor, la atracción y la energía vital, lo que ha dado pie a prácticas esotéricas que generan debate entre la tradición cultural y la conservación de especies.
La vinculación del colibrí con el amor tiene sus raíces en la cosmovisión mesoamericana. Para los mexicas, el colibrí estaba asociado con Huitzilopochtli, dios de la guerra, pero también representaba a los guerreros caídos que regresaban reencarnados en estas aves para libar el néctar de las flores. Sin embargo, fue su relación con Xochiquetzal, diosa del amor, la belleza y las flores, la que cimentó su conexión con los asuntos del corazón.
Diversas leyendas prehispánicas narran cómo los dioses crearon al colibrí del más puro deseo y pasión, dotándolo de colores iridiscentes que cambian según la luz, similar a la naturaleza cambiante del amor. Su capacidad para volar en todas direcciones, incluso hacia atrás, se interpretaba como la habilidad de revisar el pasado amoroso y sanar heridas sentimentales.
Esta rica simbología ancestral derivó, con el paso del tiempo, en la creencia popular de que el colibrí posee propiedades mágicas para atraer o retener el amor. Así surgieron los llamados “amarres amorosos” o “trabajos” que utilizan al colibrí como elemento central.
Según practicantes de la santería, brujería tradicional y otras corrientes esotéricas, el colibrí disecado se emplea en rituales destinados a atraer a una persona específica, hacer que regrese un amor perdido o intensificar la pasión en una relación. Estos rituales varían en complejidad, pero generalmente involucran oraciones, veladoras, fotografías de la persona deseada y, en ocasiones, el colibrí disecado envuelto en listones rojos o colocado en frascos con miel y canela.
Esta práctica ha generado una problemática seria de conservación. México alberga 58 de las aproximadamente 340 especies de colibríes que existen en el mundo, muchas de ellas endémicas y algunas en peligro de extinción. La demanda de colibríes disecados para fines esotéricos ha alimentado un mercado negro que amenaza las poblaciones de estas aves.
Biólogos y organizaciones conservacionistas han señalado que la captura indiscriminada de colibríes, sumada a la pérdida de hábitat, pone en riesgo el equilibrio ecológico, ya que estos pájaros son polinizadores fundamentales para numerosas especies vegetales.
Lo que resulta innegable es que el colibrí seguirá siendo, en el imaginario colectivo latinoamericano, un símbolo de amor, alegría y transformación, independientemente de si esta asociación se expresa a través de la poesía, el arte o la creencia espiritual.